La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han arremetido contra el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, al que acusan de “chantajear” a los 27 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea tras echarse atrás en el compromiso alcanzado en diciembre para conceder un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania.
Ambos dirigentes comunitarios se han pronunciado en estos términos en una rueda de prensa conjunta al término del Consejo Europeo celebrado este jueves en Bruselas. La cita ha estado dominada por el veto de Budapest al crédito destinado a Kiev, acordado en la anterior cumbre de líderes, y que Hungría justifica alegando que Rusia está bloqueando el suministro de crudo a su territorio a través del oleoducto Druzhba.
“Hoy no hemos debatido sobre lo que ya debatimos el pasado diciembre. Pero los líderes han intervenido para claramente condenar la actitud de Viktor Orbán y recordarle que un acuerdo es un acuerdo, que todos los líderes tienen que mantener su palabra y que nadie puede chantajear el Consejo Europeo”, ha señalado Costa ante los medios.
El dirigente socialista portugués ha subrayado que la Comisión ha puesto sobre la mesa “apoyo técnico y financiero” para que Ucrania pueda reparar el oleoducto Druzhba y ha puesto en valor los esfuerzos del Ejecutivo de Volodimir Zelenski para restablecer el flujo de petróleo en un plazo de mes y medio, pese a que Rusia ha atacado la infraestructura hasta en 23 ocasiones.
“Solo Rusia puede decidir si destruye o no el oleoducto Druzhba. Rusia ha atacado 23 estaciones de gas. Y, a la vigésimo tercera vez, Ucrania volverá a reparar este gasoducto. Por supuesto no es culpa de Ucrania, ni de la Unión Europea, ni de la Comisión, ni del Consejo Europeo, ni de ningún Estado miembro. Por eso es totalmente inaceptable”, ha añadido Costa en su intervención.
Von der Leyen, por su parte, ha recriminado a Orbán que el préstamo fue aprobado en diciembre con “una única condición”: que se articulara mediante el mecanismo de cooperación reforzada, de forma que tres Estados miembros —Hungría, Eslovaquia y República Checa— pudieran quedar al margen de la operación de crédito.
“Esta condición se ha cumplido, así que somos muy claros con lo que está pasando, la situación está bloqueada porque un líder no ha mantenido su palabra”, ha continuado la política conservadora alemana, advirtiendo de que las instituciones europeas encontrarán “una manera de seguir adelante” incluso si “la tarea es difícil”.
Orbán mantiene el veto pese a la presión de los socios
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, reunidos este jueves para tratar asuntos de competitividad, la crisis en Oriente Próximo y las medidas para contener el encarecimiento de la energía tras los ataques a Irán, han abordado en primer lugar el bloqueo húngaro al préstamo a Ucrania.
Durante la discusión, António Costa ha trasladado con contundencia a Orbán la profunda decepción por estar obstaculizando un acuerdo jurídicamente vinculante que los líderes cerraron en diciembre, una postura que, según fuentes comunitarias, ha recibido un respaldo casi unánime del resto de mandatarios presentes.
En su respuesta, Orbán ha dejado claro que no tiene intención de modificar su posición y ha defendido que su veto al préstamo se apoya en una base legal sólida, pese a que el resto de socios critican que condicione el pacto sobre el presupuesto comunitario a los problemas de suministro de petróleo ruso que afronta Hungría tras el ataque ruso que dañó el oleoducto Druzhba en territorio ucraniano.
Para la mayoría de capitales europeas, la cuestión del oleoducto —sobre la que están mediando tanto Costa como Ursula von der Leyen— es un asunto separado que no guarda relación con la ayuda urgente que precisa Kiev para hacer frente a sus necesidades financieras inmediatas.
Tras unos 90 minutos de debate, los líderes han dado por concluida la discusión sin un acuerdo, por lo que el préstamo continúa bloqueado y sin una salida a corto plazo. No está previsto que el tema se retome en lo que queda de cumbre, ni tampoco en la videoconferencia posterior con Zelenski, ya que se considera que las dificultades para desbloquear el crédito son un asunto interno del bloque comunitario.