El Consejo Presidencial de Liderazgo de Yemen, máxima instancia de las autoridades reconocidas internacionalmente en el país, ha designado este jueves al ministro de Exteriores, Shaya Mohsen al Zindani, como nuevo primer ministro, después de la renuncia de Salem Saleh bin Buraik.
El presidente yemení, Rashad al Alimi, ha encomendado a Al Zindani la tarea de constituir un nuevo gabinete tras la dimisión presentada en esta misma jornada por su antecesor, que abandona el puesto apenas siete meses después de asumir la jefatura del Ejecutivo, cargo al que accedió tras dejar el Ministerio de Finanzas.
El nombramiento se ha hecho público después de una reunión entre Bin Buraik y Al Alimi, en la que el ya ex primer ministro le ha trasladado una decisión que, según un comunicado de la Presidencia yemení, "allana el camino para la formación de un nuevo gobierno que se alinee con las recientes transformaciones en los esfuerzos del país para restaurar las instituciones estatales".
En la misma nota oficial se subraya la necesidad por parte del Ejecutivo de "la formación de un nuevo gobierno que se alinea con las recientes transformaciones en los esfuerzos del país para restaurar las instituciones estatales". "También busca impulsar el programa integral de reformas, combatir la corrupción y unificar todos los esfuerzos para restaurar las instituciones estatales y poner fin al golpe de Estado", añade el texto.
Durante el encuentro, el presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial ha destacado los "esfuerzos" realizados por el ya ex jefe de Gobierno y por su equipo en favor de la "estabilidad económica y monetaria (...), a pesar de la grave crisis financiera exacerbada por los ataques de la milicia terrorista hutí a las instalaciones petroleras con el apoyo del régimen iraní".
Bin Buraik fue nombrado en mayo de 2025 tras la dimisión de Ahmed bin Mubarak, que permaneció poco más de un año al frente del Consejo de Ministros del Consejo de Liderazgo Presidencial, actualmente establecido en la ciudad de Adén después de su expulsión a finales de 2014 de la capital, Saná, por la insurgencia hutí, que todavía mantiene el control de la urbe y de amplias zonas del territorio yemení.