El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, ha subrayado que su Gobierno no consentirá que “ninguna entidad, nacional o extranjera, emplee el territorio vecino para desestabilizar nuestra paz”, en pleno desarrollo de la ofensiva militar contra grupos armados en la frontera con Afganistán, una campaña en la que, según Islamabad, han muerto más de 400 talibán.
Durante una intervención ante el Parlamento paquistaní, el jefe del Estado ha admitido que los últimos meses han supuesto una prueba “de forma profunda y compleja” para el país y ha sostenido que las autoridades han reaccionado con “moderación estratégica y firme determinación” frente a los retos planteados a la soberanía nacional.
En su discurso, Zardari ha elogiado el “profesionalismo y la disciplina” de las Fuerzas Armadas paquistaníes frente a los “ataques no provocados en ambas fronteras, uno tras otro”, en referencia a las tensiones con India y Afganistán.
“En la frontera occidental, cuando el régimen talibán intensificó una larga serie de ataques, la noche del 26 de febrero, nuestras fuerzas de seguridad actuaron con decisión”, ha indicado, aludiendo a la ola de atentados ordenada por el líder de los talibán paquistaníes, Nur Wali Mehsud, en “defensa del Emirato Islámico de Afganistán”.
Ante la ofensiva del Tehrik e Taliban Pakistan (TTP), ha destacado que “el liderazgo político se mantuvo unido; el pueblo, firme”, y ha expresado su reconocimiento a las Fuerzas Armadas por “su vigilancia, valentía y servicio”, gracias a las cuales, ha dicho, “nos encontramos seguros en nuestros lugares de trabajo y hogares”.
Asimismo, ha recalcado que la respuesta de Islamabad ha dejado “claros (sus) límites” frente a los ataques procedentes de Afganistán, tanto del TTP como del Ejército de Liberación de Baluchistán (BLA), “ambos patrocinados por India”. “Seamos claros: el suelo paquistaní es sagrado. No permitiremos que ninguna entidad, nacional o extranjera, utilice el territorio vecino para desestabilizar nuestra paz”, ha reiterado.
Zardari ha añadido que ha “intentado todas las formas posibles de diplomacia para evitar una respuesta militar a las incursiones terroristas desde Afganistán”, después de haber proclamado el pasado viernes una “guerra abierta” contra el grupo, al que Islamabad engloba bajo la etiqueta de talibán, aunque no sean exactamente correligionarios de los afganos.
El presidente ha denunciado que “todas las promesas que hicieron en Doha, de no permitir que estos grupos terroristas operen desde suelo afgano, han sido olvidadas convenientemente”, en referencia a los compromisos asumidos en la capital de Qatar. Ha recordado que “por nuestra parte, nunca hemos tratado al pueblo afgano más que como parientes. Nunca nos hemos alejado del diálogo. El pueblo afgano necesita un respiro de las guerras interminables (...) Les insto a que dejen de ser utilizados por otro país como campo de batalla para sus ambiciones”.
De acuerdo con el último balance publicado este domingo por las autoridades paquistaníes, más de 400 talibán han muerto y cerca de 600 han resultado heridos desde el inicio de la operación militar en la zona limítrofe entre ambos países, una ofensiva que, según el régimen talibán afgano, también ha provocado la muerte de más de medio centenar de civiles.
El repunte de las tensiones entre Islamabad y Kabul se ha producido días después de que el Gobierno afgano denunciara ante el Consejo de Seguridad de la ONU varios bombardeos paquistaníes en su territorio, que habrían causado la muerte de más de una decena de civiles.