El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha advertido de que alrededor del 60% de la ciudad de Kiev continúa sin suministro eléctrico tras los últimos bombardeos masivos lanzados por las fuerzas rusas contra la infraestructura del país. “Unas 4.000 casas siguen sin calefacción”, ha lamentado, reiterando además sus críticas a la forma en que las autoridades municipales de la capital están gestionando la crisis energética.
“Según los informes de las autoridades municipales, los recursos involucradas son suficientes, pero se necesita tiempo. No estoy de acuerdo con esta evaluación: se necesitan medidas adicionales”, ha valorado en un mensaje en sus redes sociales, marcando distancias con el Ayuntamiento de Kiev y reclamando una respuesta más contundente.
Zelenski ha señalado igualmente que la situación continúa siendo “difícil” en otras zonas del país, como Járkov, Sumi, Chernígov y Dniéper, aunque ha subrayado que los equipos de emergencia, las empresas del sector eléctrico y los servicios públicos “están trabajando al máximo” para restablecer el suministro y garantizar servicios básicos a la población afectada.
El Ejecutivo ucraniano, a través del Ministerio del Interior, ha puesto en marcha en las localidades más golpeadas varios “puntos de apoyo y calefacción”, donde se ofrece comida caliente y abrigo a quienes no disponen de electricidad ni calefacción en sus viviendas, con el objetivo de mitigar el impacto de los cortes prolongados.
Al mismo tiempo, el presidente ha confirmado que mantiene conversaciones constantes con los principales socios internacionales de Ucrania para cerrar nuevos paquetes de ayuda destinados tanto a reforzar la industria energética como a incrementar el suministro de armamento. “Las prioridades son obvias para todos: misiles para la defensa aérea” y “equipos para el sector energético”, ha señalado.
Los ataques rusos a gran escala lanzados los días 9 y 12 de enero provocaron el colapso del suministro energético en la capital ucraniana, dejando a cientos de miles de personas sin luz ni calefacción durante varios días. Cada vez que el servicio comenzaba a restablecerse de forma parcial, la nueva ofensiva de este martes volvió a agravar de nuevo el escenario en Kiev.
Desde octubre de 2025, Rusia ha intensificado sus golpes contra la infraestructura energética ucraniana, que, sumados a los registrados en 2024, han reducido de forma notable la capacidad del sistema para cubrir la demanda nacional. En los últimos meses, los cortes de electricidad han llegado a prolongarse hasta 18 horas diarias, coincidiendo con un invierno en el que los termómetros han caído hasta quince grados bajo cero.