El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha censurado este jueves a la comunidad internacional por haber recomendado a Kiev que “guardara silencio” cuando Rusia se hizo con Crimea en 2014, una actitud que, a su juicio, ha contribuido a que el presidente ruso, Vladimir Putin, se viera con respaldo para lanzar la invasión iniciada hace ahora cuatro años.
Con motivo de la jornada en la que Ucrania conmemora “la resistencia a la ocupación” de la península, Zelenski ha recordado que “La guerra rusa contra Ucrania comenzó con la ocupación de Crimea, y el mundo, de hecho, hizo la vista gorda”. Moscú consolidó entonces su control primero apoyándose en fuerzas prorrusas y, posteriormente, mediante un referéndum.
Aquel movimiento del Kremlin llegó tras la caída del entonces presidente Viktor Yanukovich, derrocado en el contexto de las protestas del ‘Euromaidan’ por su decisión de frenar los acuerdos de asociación con la Unión Europea. Desde Moscú, estos acontecimientos fueron presentados como un golpe de Estado promovido por Occidente.
“Los líderes de la época no estaban interesados en las manifestaciones y en la resistencia en Crimea, ni en el sentir de Ucrania. El mundo aconsejó a Ucrania que guardara silencio”, ha denunciado Zelenski en un mensaje difundido en sus redes sociales, en el que ha insistido en que esa pasividad internacional abrió la puerta a una agresión mayor.
Según el mandatario ucraniano, Putin se decidió por una invasión a gran escala porque “creyó que podía permitirse una guerra mucho mayor y una confrontación más dura con Occidente”. Por ello, ha subrayado que “Recordamos esta lección mundial y honramos a quienes no guardaron silencio ni cedieron ante la agresión rusa. E insistimos en que la responsabilidad del agresor por la guerra es una de las garantías de seguridad, uno de los requisitos más sólidos para una paz duradera”.
Zelenski ha vuelto a reivindicar la soberanía ucraniana sobre Crimea y ha expresado su reconocimiento a los socios internacionales que ahora respaldan las iniciativas de Kiev para que la península “regrese a su hogar”. A su juicio, “La presencia rusa en nuestra península solo sirve para la guerra y nada más. Debe haber paz y, por lo tanto, Crimea es Ucrania, y el mundo debe reconocer este hecho sin cambios”.
No obstante, aunque los aliados de Ucrania proclaman la necesidad de respetar su integridad territorial tras la pérdida de varios territorios en el este y sureste durante estos cuatro años de guerra, la cuestión de Crimea suele quedar en un segundo plano. En algunos foros, incluso se ha planteado a Zelenski la conveniencia de dejar este asunto fuera de unas hipotéticas negociaciones con Rusia, que tampoco muestra disposición a devolver el control de las zonas del Donbás actualmente bajo su dominio.