Zimbabue y Estados Unidos han puesto fin a las conversaciones para un acuerdo de cooperación sanitaria que preveía una inversión de 367 millones de dólares, cerca de 310 millones de euros, después de que las negociaciones se vinieran abajo por las críticas de que el pacto "comprometía y minaba la soberanía y la independencia del país".
La Embajada de Estados Unidos en Harare explicó este miércoles que "El Gobierno de Zimbabue ha comunicado su decisión de retirarse de las negociaciones sobre un propuesto Memorando de Entendimiento (MOU) bilateral en materia de salud con Estados Unidos. Este MOU habría proporcionado 367 millones de dólares durante cinco años para apoyar los programas prioritarios de salud de Zimbabue".
En la misma nota, la embajadora estadounidense, Pamela Tremont, subrayó que, tras la ruptura de las conversaciones, Washington "tendrá que afrontar la difícil y lamentable tarea de poner fin a la asistencia sanitaria en Zimbabue".
Los fondos iban dirigidos a iniciativas clave como el tratamiento y la prevención del sida, la lucha contra la tuberculosis y la malaria, la salud maternoinfantil y el refuerzo de la capacidad de respuesta ante posibles brotes epidémicos.
"Creemos que esta colaboración habría generado beneficios extraordinarios para las comunidades zimbabuenses, especialmente para los 1,2 millones de hombres, mujeres y niños que actualmente reciben tratamiento contra el sida a través de programas respaldados por Estados Unidos", ha declarado la embajadora estadounidense.
Hasta la fecha, 16 países africanos han suscrito acuerdos sanitarios con Washington, que suponen en conjunto más de 18.300 millones de dólares en nueva financiación para el continente.
Tremont ha insistido en que su país "tiene la responsabilidad ante los contribuyentes estadounidenses de invertir sus recursos donde se garantice la rendición de cuentas mutua, la transparencia y el compromiso compartido", remarcando que estos marcos bilaterales fijan "los más altos estándares".
Por su parte, las autoridades de Zimbabue habían cuestionado el borrador del acuerdo al considerar que exigía acceso a muestras biológicas con fines de investigación y beneficio comercial, lo que generaba inquietud sobre el manejo de los datos y, además, se percibía como un pacto desequilibrado al no contemplar un reparto de los beneficios derivados de futuras vacunas y tratamientos.