Subida del 2,7%… en términos brutos
Desde que las pensiones volvieron a vincularse al IPC, el Gobierno actualiza cada año las cuantías conforme a la inflación media.
En 2026, las pensiones contributivas se revalorizan un 2,7%. Sobre el papel, el objetivo es mantener el poder adquisitivo tras el aumento de precios del año anterior.
Pero esa subida se calcula en bruto.
¿Por qué puede reducirse la pensión neta?
Las pensiones tributan en el IRPF como rendimientos del trabajo, igual que un salario.
Eso significa que:
- Cuando la pensión sube, también puede aumentar la retención.
- El importe final que llega al pensionista depende de su tipo impositivo.
- Parte de la revalorización puede quedarse en Hacienda antes de llegar a la cuenta bancaria.
En términos orientativos, una subida que podría suponer alrededor de 40 euros brutos al mes en determinadas pensiones medias puede quedar en poco más de 25 euros netos tras aplicar la retención correspondiente.
En algunos casos, el impacto fiscal puede absorber cerca de un tercio del incremento aprobado.
El efecto del IRPF progresivo en 2026
El IRPF es un impuesto progresivo. Esto implica que:
- Si la subida hace que el total anual supere un tramo, la parte que exceda ese límite tributa a un tipo superior.
- No significa que toda la pensión pase a pagar más.
- Sí significa que el incremento puede verse parcialmente afectado.
Por eso, aunque la subida del 2,7% es automática y se aplica desde enero, el resultado final no será idéntico para todos los jubilados.
Más de 9 millones de pensionistas afectados
En España hay más de 9 millones de pensionistas. En muchos hogares, la pensión es la única fuente estable de ingresos.
Cualquier variación, incluso pequeña, tiene un impacto directo en la economía doméstica. Por eso, la diferencia entre subida bruta y subida neta está generando ahora mismo tantas consultas.