La pensión media de jubilación roza ya los 1.600 euros tras un nuevo récord de gasto de la Seguridad Social

La nómina de las pensiones vuelve a batir un récord en España. La Seguridad Social destinó en marzo 14.307,7 millones de euros al pago de las prestaciones contributivas y elevó la pensión media de jubilación hasta los 1.568,5 euros al mes, una cifra que confirma la fuerte presión del envejecimiento, la revalorización de las prestaciones y la entrada de nuevas pensiones más altas

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Las pensiones vuelven a marcar techo en España. La Seguridad Social abonó en marzo 10.463.537 pensiones a cerca de 9,5 millones de personas y elevó la nómina mensual hasta los 14.307,7 millones de euros. Es un 6% más que hace un año, un salto que muestra hasta qué punto el sistema sigue tensionado por una mezcla muy conocida: cada vez hay más pensionistas, las carreras de cotización de los nuevos jubilados son en general mejores y, además, las prestaciones se han revalorizado este año.

La cifra tiene un peso simbólico y otro muy práctico. El simbólico es obvio: nunca antes el sistema había dedicado tanto dinero al pago mensual de las pensiones contributivas. El práctico es aún más claro: el gasto crece a un ritmo que ya no puede entenderse solo como una anomalía puntual, sino como la nueva normalidad de una sociedad más envejecida y con jubilaciones de mayor cuantía media.

La pensión media de jubilación se acerca a una barrera psicológica

Dentro de esa foto general hay un dato que explica por qué el tema interesa tanto a millones de lectores: la pensión media de jubilación se ha situado en 1.568,5 euros mensuales, un 4,4% más que en marzo de 2025. La pensión media del sistema, que incluye también viudedad, incapacidad permanente, orfandad y prestaciones a favor de familiares, alcanza ya los 1.367,4 euros mensuales.

La barrera de los 1.600 euros todavía no se ha cruzado de forma oficial en la media de jubilación, pero ya está a la vista. La respuesta, claro, no es única. Pero la tendencia sí lo es: las nuevas altas son más elevadas que las antiguas, y eso empuja la media hacia arriba mes tras mes. La cuantía mensual media de las nuevas altas de jubilación se situó en 1.726,3 euros, por encima de la pensión media ya en vigor.

El gran motor del gasto sigue siendo la jubilación

Tres de cada cuatro euros de la nómina contributiva se destinan a pensiones de jubilación. En concreto, 10.474,4 millones de euros, el 73,2% del total. Muy por detrás quedan las pensiones de viudedad, con 2.280,4 millones; las de incapacidad permanente, con 1.329,8 millones; las de orfandad, con 184,7 millones; y las prestaciones en favor de familiares, con 38,3 millones.

Ese reparto dice mucho sobre el corazón del sistema. Cuando se habla de “gasto en pensiones” casi siempre se está hablando, sobre todo, de jubilación. Y por eso cada pequeño movimiento en edad de retiro, cuantía media o número de nuevos pensionistas tiene un impacto directo sobre las cuentas del Estado.

Más pensionistas, mejores carreras y subida por IPC

Hay tres razones de fondo detrás del récord. La primera es demográfica: el número de jubilados sigue creciendo y solo las pensiones de jubilación suman ya 6,7 millones. La segunda es estructural: las nuevas generaciones que acceden a la jubilación llegan con bases de cotización y carreras laborales que empujan la cuantía media al alza. 

La tercera es normativa: en 2026 las pensiones contributivas y de clases pasivas se han revalorizado un 2,7% y las mínimas y no contributivas han subido más, en algunos casos por encima del 7% y del 11%.

Todo eso explica por qué el gasto no deja de crecer. Y también por qué el debate sobre la sostenibilidad del sistema ya no gira solo en torno a si las pensiones suben o no suben, sino a cómo se financia una factura que cada año es más alta.

El dato que viene detrás del dato

La noticia no es solo que las pensiones baten un récord. La noticia de verdad es que el sistema ha entrado en una fase en la que romper récords se ha vuelto casi rutinario. 

Eso tiene una lectura positiva para los pensionistas, que mantienen poder adquisitivo y ven cómo el sistema sostiene mejor las prestaciones más bajas. Pero también tiene una lectura política y fiscal muy seria: cada décima de aumento en la pensión media y cada nueva alta de jubilación empujan la factura estructural del Estado.