Ni todos cobran 1.568 euros ni todas las jubilaciones son iguales: estas son las pensiones más altas y más bajas de España

La pensión media de jubilación en España se acerca ya a los 1.600 euros, pero ese dato global esconde diferencias enormes entre regímenes. Mientras la Minería del Carbón roza los 3.000 euros mensuales y el Régimen General supera los 1.700, los autónomos se quedan poco por encima de los 1.050 euros.

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Pensionistas caminando por una calle de Madrid Jesús Hellín - Europa Press

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Cada vez que se publica la estadística mensual de pensiones aparece el mismo dato en titulares: la pensión media de jubilación en España ya está en 1.568,5 euros. Es una cifra útil, sí, pero también engañosa si se toma como retrato fiel de lo que cobra un jubilado concreto. Porque la realidad es bastante más desigual. 

Detrás de esa media conviven mundos muy distintos. No cobra lo mismo un jubilado del Régimen General que un autónomo. Tampoco se parece la cuantía media del Régimen del Mar a la de otros sectores. Y hay regímenes específicos, como la Minería del Carbón, donde las cifras se disparan respecto al conjunto del sistema. 

El Régimen General supera con claridad la media

La pensión media de jubilación procedente del Régimen General alcanza los 1.728,7 euros mensuales. Es decir, está claramente por encima de la media del sistema y confirma algo que se lleva viendo desde hace años: quienes han desarrollado su carrera laboral como asalariados dentro del régimen común llegan a la jubilación con bases de cotización, en general, más elevadas que otros colectivos. 

Ese dato resulta especialmente relevante porque el Régimen General concentra una parte muy importante del empleo y funciona casi como la gran referencia del sistema. Si se compara con la media global de jubilación, la distancia es notable.

Los autónomos siguen a gran distancia

En el extremo opuesto aparecen los trabajadores por cuenta propia. La pensión media de jubilación de los autónomos se sitúa en 1.057,6 euros mensuales. La brecha con el Régimen General supera con claridad los 600 euros al mes. 

No es una sorpresa, pero sí una fotografía contundente de una desigualdad histórica. Durante décadas, una gran parte de los autónomos cotizó por bases mínimas o muy bajas, y ese patrón se sigue notando al llegar a la jubilación. La reforma de cotización por ingresos reales apunta a corregir el problema hacia el futuro, pero el stock de pensiones ya reconocidas sigue reflejando el viejo modelo.

La Minería del Carbón y el Mar, muy por encima

La Minería del Carbón continúa encabezando la clasificación con una pensión media de jubilación de 2.997,6 euros al mes. El Régimen del Mar se sitúa en 1.733,4 euros, también por encima de la media nacional y muy cerca del Régimen General. 

No se trata solo de salarios, sino también de la naturaleza de estos trabajos, de sus regímenes específicos y de los coeficientes reductores asociados a actividades especialmente duras o peligrosas. Ahí está la explicación de por qué estas cuantías no siguen el mismo patrón que otros sectores.

Qué dice esta brecha sobre el sistema

La gran conclusión es bastante cruda: hablar de “la pensión media” sirve para hacer una foto rápida, pero no para entender cómo funciona realmente la jubilación en España. Hay ganadores claros y perdedores claros. Y la mayor fractura está entre quienes han cotizado durante años en el Régimen General y quienes lo han hecho como autónomos. 

Eso, además, tiene una lectura política potente. La presión para mejorar las pensiones futuras de los autónomos no nace solo de una reivindicación sectorial, sino de un hecho objetivo: hoy la distancia respecto al resto del sistema sigue siendo muy grande.

La media de nuevas altas empuja hacia arriba

Aun así, hay un factor que empuja las cifras hacia arriba en todos los regímenes: las nuevas altas de jubilación se están reconociendo con una cuantía media de 1.726,3 euros mensuales. Eso significa que, conforme se sustituyen pensiones antiguas por nuevas pensiones, la media del sistema sigue aumentando. 

Pero incluso con ese efecto de renovación, la brecha entre regímenes no desaparece. Y eso convierte a esta estadística en una radiografía bastante precisa de cómo se traduce la vida laboral en la pensión final.