“Dejar al Borbón libre”: el primer error del 23F para los golpistas, que ven al Rey como un “objetivo a batir y anular”

Un documento de la planificación del 23F acusa de error dejar libre al Borbón, lo convierte en objetivo a anular y detalla la llamada operación Halcón

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23 DE FEBRERO DE 1981: Imágenes del cordón policial que rodea el Congreso de los diputados en donde se produjo el intento de Golpe de Estado por parte del Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero. Europa Press

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En un escrito encabezado por “militares españoles” se recogen consignas para actuar tras el golpe del 23-F, donde se sostiene que el primer error fue “dejar al Borbón libre” y tratarle como un caballero, motivo por el que consideran que se ha convertido en un “objetivo a batir y anular”. El texto incluye además una serie de pautas para futuras “acciones sucesivas”.

Este documento manuscrito forma parte del conjunto de papeles de planificación del golpe de Estado elaborados a finales de 1980, cuya desclasificación fue aprobada el martes por el Consejo de Ministros.

Sin embargo, el contenido parece redactado con posterioridad, ya que indica que los militares “no están decepcionados por los acontecimientos del 23-F y que no es el momento de hacer críticas de lo que debieron hacer los 'heroicos camaradas de armas' y sí en cambio analizar qué es lo que habrá que hacer de ahora en adelante”.

En el texto se detalla cómo deben responder ante los “fallos” que han de “corregir para “actuaciones sucesivas” y se incluyen varias “sugerencias para el futuro”, entre las que se subraya como “primer fallo” haber dejado al “Borbón libre y tratar con él como si fuera un caballero”.

Los autores sostienen que el Rey seguirá adelante con su “intento suicida” de formar un Gobierno con los socialistas, por lo que concluyen que no puede ser visto “ni como un símbolo a respetar”: “Es por tanto un objetivo a batir y anular”.

La Corona, no obstante, se consideraba una pieza esencial para que prosperara el golpe militar previsto para el 23-F de 1981. Así se desprende del croquis fechado en noviembre de 1980, integrado en la documentación de planificación del golpe.

Un Gobierno civil con respaldo militar como fórmula

Tras valorar distintas fórmulas de Gobierno para asegurar el éxito del levantamiento, los redactores del plan concluyen que la única opción viable es una operación “civil con complemento militar”, para la que proponen que la presidencia del Gobierno recaiga en un general de perfil liberal. En este punto citan a Gutiérrez Mellado, Saénz de Santamaría o Díez Alegría, convencidos de que así ofrecerían un “antídoto al golpismo”.

Respecto a la viabilidad de esta fórmula, señalan que tiene “credibilidad casi todo” siempre que se cumplan dos requisitos: reclutar a un general con esas características y contar con el “apoyo de la Corona”.

El documento remarca también la importancia de introducir “dispositivos de seguridad” que aseguren que todos los implicados actúen según lo previsto.

La “operación Halcón”

A continuación, el texto continúa con la planificación minuciosa del conocido como golpe de los coroneles, que los propios militares denominaron “operación Halcón”, diseñada para ejecutarse antes del 28 de octubre de 1982, fecha prevista para las elecciones generales.

“El ideal sería la explotación de una acción violenta que se produjera del 20 al 28 de octubre”, precisa el escrito.