La Mesa del Congreso la integran, además de la Presidencia, cuatro vicepresidencias y cuatro secretarías. En el Senado, la cifra se reduce a siete miembros, al contar solo con dos vicepresidencias.
Con motivo del 8M, Demócrata analiza la composición histórica de este órgano para obtener la foto fija de cómo ha evolucionado la paridad en la dirección de las Cortes. Durante la década de los ochenta y los noventa, las diputadas y senadoras que eran votadas por sus compañeros para formar parte de los órganos de dirección de las Cortes, eran relegadas por norma general a las secretarias. En los últimos veinte años, ha habido cuatro presidentas del Congreso y dos del Senado.
Efecto 2000, Presidencia y mayoría femenina
En sus primeras palabras como presidenta del Congreso Luisa Fernanda Rudi destacó la significación de "la presencia de una mujer al frente de esta Cámara, junto con una importante participación femenina entre el resto de los miembros de la Mesa".
La afirmación de Rudi y la mención a la composición de la Mesa resulta pertinente, pues la VII Legislatura (2000-2004) contó con la mayor cuota de mujeres en la Mesa hasta entonces. Se inició con cinco y tras una sustitución en una vicepresidencia acabó con seis. Hoy por hoy, sigue siendo la cifra más alta alcanzada, solo repetida en la fallida XI Legislatura (2016-2016), bajo la breve presidencia de Patxi López, y en la XII (2016-2019), ya con Pastor.
En la actualidad, otra mujer y por segunda vez socialista, Francina Armengol, preside el Congreso. Le acompañan cuatro mujeres y cuatro hombres: dos vicepresidentas, dos vicepresidentes, dos secretarias y dos secretarios. La Mesa del Congreso refleja la paridad que podemos encontrar en estos momentos en el Ejecutivo o en la propia composición de las Cámaras legislativas. Pero no siempre ha sido así.
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Hasta 1991 no hubo una mujer en la Junta de Portavoces y la igualdad no llegó hasta 2019
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Gobiernos paritarios, pero no en la Mesa
Durante las dos primeras décadas de democracia, el máximo de mujeres que formaron parte de la Mesa del Congreso al mismo tiempo fueron tres. No sucedió en los Gobiernos de Felipe González (1982-1996), ni en el primero de José María Aznar (2000-1996), en los que poco a poco fueron introduciendo ministras en sus gabinetes y por ende aumentando la presencia femenina en cargos de responsabilidad, sino en la I Legislatura, de 1979 a 1981. En las legislaturas posteriores se dio un paso hacia detrás con una composición muy desigual de manera sistemática.
- Legislatura Constituyente (1977-1979): 1 mujer- 8 hombres
- I Legislatura (1979-1982): 3 mujeres- 6 hombres
- II Legislatura (1982-1986): 1 mujer – 8 hombres
- III Legislatura (1986-1989): 1 mujer – 8 hombres
- IV Legislatura (1989-1993): 1 mujer – 8 hombres
- V Legislatura (1993-1996): 2 mujeres – 7 hombres
- VI Legislatura (1996-1999): 2 mujeres – 7 hombres
Si saltamos al Senado, en 2004, a la vez que José Luís Rodríguez Zapatero anunciaba el primer gobierno paritario de la historia, con ocho ministras y ocho ministros, se había votado una Mesa de la Cámara alta compuesta íntegramente por hombres. Durante la VIII Legislatura (2004-2008) ninguno de los siete cargos del «gobierno» del Senado fue ocupado por una mujer. Una situación que en el Congreso no se ha dado nunca, pero que en la Cámara territorial se había producido ya en dos ocasiones:entre 1977 y 1979 y entre 1993 y 1996.
Un 28% de mujeres
En el inicio de cada legislatura se eligen nueve diputados en el Congreso y siete senadores en el Senado a los que le corresponde «el gobierno interior y la organización del trabajo parlamentario».
En el Senado la media de puestos ocupados en la Mesa por mujeres es del 20%. Ellas nunca habían sido mayoría hasta la fecha. El fallecimiento de Guillermo Fernández-Vara, vicepresidente segundo, y su sustitución por Concha Andreu ha propiciado que por primera vez en la mesa haya más mujeres que hombres.
Un poco más favorables son las cifras en el Congreso, donde la media es el 35%. Además, desde 2016, hay más diputadas que diputados desarrollando estas funciones, según los datos resultantes de contabilizar el número de mujeres que formaban parte de la Mesa de Congreso y del Senado al inicio de cada legislatura, desde la Constituyente hasta la actual. En conjunto, durante todo el período democrático, solo el 28% de los puestos de los «gobiernos» de las Cámaras han sido ocupados por mujeres.
- De los 135 miembros que ha tenido inicialmente la Mesa del Congreso, solo 47 han sido mujeres.
- De los 105 miembros que ha tenido inicialmente la Mesa del Senado, solo 21 han sido mujeres.
En la Mesa, pero en segundo plano
No solo es relevante conocer el porcentaje, también las responsabilidades que han ocupado. Durante la década de los ochenta y los noventa, las diputadas y senadoras que eran votadas por sus compañeros para formar parte de los órganos de dirección de las Cortes, ocupaban por norma general alguna de las cuatro secretarías, siendo la única excepción María Victoria Fernández-España, de Alianza Popular (AP), que llegó a la vicepresidencia 3ª, entre 1977 y 1982.
- En el Congreso: 1979-1982, una mujer (vicepresidenta 3º); 1982-1986, una mujer (secretaria 2º); 1986-1989, una mujer (secretaria 3º); 1989-1993, una mujer (secretaria 3º); 1993-1996, dos mujeres (secretaria 1º y 3º); 1996-1999, dos mujeres (secretaria 1º y 3º).
- En el Senado: 1979-1982, una mujer (secretaria 3º); 1982-1986, una mujer (secretaria 2º); 1986-1989, una mujer (secretaria 1º); 1989-1993, una mujer (secretaria 2º); 1993-1996, ninguna mujer; 1996-1999, dos mujeres (secretaria 1º y 4º).
En el Congreso, cuando no han ocupado la Presidencia, la legislatura en la que más responsabilidad han acumulado las mujeres con cargo en la Mesa fue la del primer gobierno de Mariano Rajoy. A Jesús Posada, entre diciembre de 2011 y comienzos de 2016, le acompañaron cuatro vicepresidentas y dos secretarias.
Las más veteranas
Llegar a conocer el verdadero funcionamiento de nuestras instituciones requiere años de experiencia y formación. Especialmente si se tiene en cuenta la complejidad de los procesos y las formas del Congreso y el Senado. No obstante, hay quien tras años de dedicación en primera persona está en condición de comprenderlos.
La ya mencionada Fernández-España (AP) fue miembro de la Mesa del Congreso durante nueve años, desde la Legislatura Constituyente hasta la III. Una década, en dos fases diferentes, lleva Pastor (PP). Ocho años son los que pasaron Celia Villalobos (PP) o María Jesús Sainz (PP). En las últimas legislaturas, caracterizadas por la volatilidad de sus protagonistas, destacan los seis años de Gloria Elizo (Unidas Podemos) desempeñando el cargo de vicepresidenta.
En lo que respecta al Senado, las mujeres que más años integraron la Mesa del Senado fueron las socialistas Lucía Urcelay y la ya fallecida Carmen Alborch, ambas en dos legislaturas y siempre en secretarías: la primera, entre 1982 y 1989, y en 2008-2015 en el caso de Alborch.
OTRAS PRIMERAS VECES
María Victoria Fernández-España, la tarde del 18 de octubre de 1978, se convirtió en la primera mujer en presidir un Pleno del Congreso de los Diputados. Fernández-España era entonces vicepresidenta 3º de la Cámara baja y ocupó el asiento de la Presidencia durante el tiempo que se ausentó Jesús Esperabe, vicepresidente 2º, que había dirigido el debate hasta entonces.
Fue un breve período en el que la vicepresidenta solo pudo dar la palabra a un diputado, un hecho nunca antes sucedido.