Abascal recuerda a Ortega Smith quién manda en Vox: "Las normas son para todos"

Abascal reafirma su liderazgo en Vox frente a Ortega Smith, defiende la disciplina interna y resta importancia al pulso abierto en el partido

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El líder de Vox, Santiago Abascal (d), y el diputado de Vox y por tavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith (i) Gabriel Luengas - Europa Press

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El líder de Vox, Santiago Abascal, ha lanzado este jueves un aviso directo a Javier Ortega Smith, en plena contestación interna protagonizada por éste en el partido, subrayando que las decisiones las adopta él junto al equipo que ha designado y que no tiene “ninguna mala conciencia” por ello. Al mismo tiempo, ha remarcado que desde 2014 ha ganado en todas las ocasiones las votaciones internas para la Presidencia de la formación.

Abascal se ha expresado así en una entrevista en ‘Espejo Público’, en Antena 3, recogida por Europa Press, en la que ha evitado profundizar en los detalles del conflicto interno.

Ortega Smith, uno de los pocos fundadores de Vox que continúan en la organización, se resiste a dejar la Portavocía del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid —cargo al que se aferra después de que fuera relegado en el Congreso, donde perdió la portavocía de Justicia— pese a la decisión de Abascal de sustituirle en esa responsabilidad. Tras este desafío orgánico, se le ha incoado un expediente de suspensión cautelar de militancia y él ha acusado a Vox de llevar a cabo purgas internas comparables a las de Stalin.

El presidente del partido ha insistido en que se ha presentado a la elección como presidente de Vox desde 2014 y que siempre ha resultado vencedor, recordando que en algunas ocasiones hubo candidaturas alternativas y en otras no.

Una vez ganados esos procesos internos, ha explicado, ha conformado una dirección: “Ese equipo elegido por la Asamblea de Vox y por los militantes de Vox es el que manda y es el que va a seguir mandando”.

En esta línea, ha apuntado que esa dirección deberá asumir en el futuro “decisiones difíciles” y ha pronosticado que serán aún más complejas si alcanzan el Gobierno central en la Moncloa. “Quiero que la gente lo sepa”, ha enfatizado, antes de recalcar que su formación no tendrá “ningún tipo de miedo a tomar decisiones”.

Disciplina interna y cumplimiento de las normas

Abascal ha querido aclarar además que en cualquier partido u organización es imprescindible respetar las reglas internas, y que éstas vinculan por igual “al afiliado número uno como el 68.000 o el 6, que es el número de afiliación de Ortega Smith”.

“Todos los afiliados tienen que cumplir las normas internas y respetar nuestros estatutos. Las normas son para todos”, ha enfatizado, subrayando que “sobre eso no hay discusión” y que, por tanto, no siente “ninguna preocupación y ninguna mala conciencia con esto”.

Restar importancia al pulso interno

El dirigente de Vox ha añadido que los partidos no pueden “estarse mirándose el ombligo”, porque los ciudadanos no le interpelan por estas disputas internas, sino por sus inquietudes cotidianas. Por ello, ha asegurado que asumirá su función “respondiendo a los problemas de la gente”.

Preguntado expresamente por si pretende sofocar la supuesta rebelión de Ortega Smith, ha respondido que “no es una rebelión” sino “otra cosa”, tratando de minimizar el alcance del choque interno y restándole trascendencia: “Da igual. De verdad, es que no tiene ninguna importancia”.

Liderazgo vertical

La tensión entre Santiago Abascal y Javier Ortega Smith ha estallado públicamente. La suspensión de militancia de Ortega Smith y de otros concejales en el Ayuntamiento de Madrid ha evidenciado un choque que trasciende lo personal y apunta al modelo de liderazgo dentro de la formación.

El enfrentamiento se produce en un contexto de creciente centralización del poder orgánico en torno a Abascal, que ha consolidado un control férreo de la estructura nacional. Ortega Smith, uno de los fundadores del partido y con fuerte implantación en Madrid, representa uno de los últimos contrapesos con peso territorial propio.

La dirección nacional de Vox interpretó determinados movimientos en el grupo municipal madrileño como una deslealtad a la disciplina interna, mientras que el entorno del exportavoz defiende su autonomía política y su compromiso con Madrid y España, deslizando que la división puede no ser “lo más conveniente” para el proyecto.

Más allá del episodio concreto, el pulso refleja un debate de fondo sobre el modelo de partido: liderazgo vertical frente a mayor autonomía territorial. La fractura, además, impacta directamente en Madrid, uno de los principales bastiones electorales de Vox y proyecta una imagen de división en una formación que ha hecho de la cohesión interna una de sus señas de identidad.