Abascal rechaza el decálogo del PP para pactar con Vox: es empezar con mal pie

Abascal rechaza el decálogo del PP para pactar con Vox, lo ve lleno de generalidades y avisa de que el bloqueo en Extremadura puede acabar en nuevas elecciones.

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El presidente de Vox, Santiago Abascal, ofrece declaraciones a los medios en Lerma (Burgos). VOX

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El líder de Vox, Santiago Abascal, ha tildado este martes de “incorrecto” el decálogo aprobado por el PP como base para pactar con su partido, al entender que transmite la idea de que los 'populares' negocian “con salvajes” a los que hay que “intentar domar”. “La música me suena mal, es empezar con mal pie, un error”, ha lamentado.

En una entrevista en ‘Espejo Público’ de Antena 3, recogida por Europa Press, Abascal ha explicado que le han disgustado las alusiones al respeto de la unidad nacional, al marco constitucional, al Estado de Derecho, a la legalidad vigente, a las principales instituciones de la nación, a la separación de poderes, a la Jefatura del Estado y al acatamiento del reparto competencial autonómico.

El dirigente de Vox considera que esos principios son “obvios” y ha apuntado que podría entender que el PP los subrayase si fuera a pactar con Junts o con el PSOE. “Pero para pactar con Vox no lo entiendo”, ha recalcado, admitiendo que “le molesta”. En este sentido, ha reivindicado que él mismo “ha acreditado con su propia integridad física la defensa de la Constitución y el Estado de Derecho”. “Desde hace muchos años y, por lo tanto, no comprendo”, ha añadido.

Críticas al documento y a la estrategia del PP

Abascal ve el documento marco del PP “lleno de generalidades” e “incluso un poco insulto a sus propios dirigentes autonómicos”. A su juicio, “es una falta de confianza”, porque da por hecho que barones como “(la presidenta extremeña en funciones, María) Guardiola y (el presidente aragonés en funciones, Jorge) Azcón no van a pactar nada en contra de la legalidad”.

El líder de Vox ha incidido en las “incoherencias” de los dirigentes territoriales del PP, que, según dice, lanzan “muchos mensajes” y generan “demasiada confusión”. Por ello, sospecha que el texto está pensado sobre todo para ordenar la negociación interna de los 'populares', ya que lo presentan como un marco “único, vinculante y para toda España”. “Es para entenderse entre ellos”, ha señalado.

Ha recordado además que Vox ya ha sellado acuerdos que consideran satisfactorios con presidentes autonómicos del PP en otras comunidades, como la Comunidad Valenciana. “Para nosotros, ese es el marco, no el de Feijóo, nuestro documento (con el presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca) no es música, es letra concreta, y el del PP es una generalidad y nosotros desconfiamos de esa generalidad”, ha expuesto.

Nuevo formato de negociación y papel de los equipos

El decálogo del PP incluye también el respeto a la “proporcionalidad” salida de las urnas, “la aprobación de cuatro presupuestos” autonómicos —los de toda la legislatura— y la “coherencia programática”. Se difundió después de que la dirección nacional anunciara que ‘Génova’ se implicará en las conversaciones con Vox en Extremadura y Aragón para tratar de cerrar gobiernos de coalición.

Ambos partidos han estrenado un nuevo esquema de diálogo, que pasa por pactar primero medidas “concretas, claras y conocidas”, es decir, un programa de gobierno, y dejar para después el reparto de cargos. Con ello pretenden superar “el clima de desconfianza” que se ha instalado entre las dos formaciones y que ha bloqueado la negociación en Extremadura.

Abascal sostiene que ni él ni Alberto Núñez Feijóo deben sentarse personalmente a negociar en Extremadura y Aragón, sino que esa labor corresponde “a los equipos designados con líderes regionales que se han presentado a las elecciones”. Ha remarcado que es el PP quien precisa de los votos de Vox y se ha mostrado “sorprendido” de que “el marco de negociación lo ponga aquel que necesita los votos”.

Por parte de Vox, el equipo negociador en Extremadura lo forman el candidato, Óscar Fernández, y la secretaria general adjunta, Montserrat Lluís. En Aragón llevan el peso de las conversaciones el exvicepresidente y candidato a las elecciones del 8F, Alejandro Nolasco, y la propia Lluís.

Condiciones de Vox y bloqueo en Extremadura

Abascal ha cargado también contra la exigencia de aprobar cuatro presupuestos. “Yo nunca lo he visto en política”, ha señalado. A renglón seguido, y sin profundizar más en el texto del PP, ha defendido el nuevo esquema que propone su partido, basado en acordar primero “medidas concretas”, después “plazos” y, por último, “garantías de cumplimiento”.

Ha subrayado que la entrada de Vox en ejecutivos autonómicos del PP no es su prioridad. “Podemos llegar a decidir la entrada en unos gobiernos o no, pero es no es lo principal para nosotros”, ha indicado, aunque ha dejado claro que la aspiración de Vox siempre es gobernar.

Tras las elecciones en Extremadura, Abascal reclamó una vicepresidencia y varias consejerías, sin detallar cuáles. En la actualidad, Vox evita concretar sus exigencias en este terreno y advierte de que cualquier información que atribuya nombres o carteras a sus pretensiones será falsa, insistiendo en que no negociarán a través de los medios de comunicación.

Resultados electorales y tensiones territoriales

Vox duplicó su representación en Extremadura y Aragón en las elecciones del 21 de diciembre y del 8 de febrero, respectivamente. Con ese refuerzo, los de Santiago Abascal aspiran a formar gobiernos de coalición con el PP para asegurar que se atienden sus demandas, centradas sobre todo en el campo y la ganadería, la industria, la inmigración, la educación y las cuestiones vinculadas a la “ideología woke”.

Las conversaciones siguen encalladas en Extremadura y Vox tiene previsto votar ‘no’ en la investidura de María Guardiola el 3 de marzo, lo que impedirá que la presidenta en funciones logre la mayoría absoluta necesaria para continuar en el cargo. A partir de esa fecha se abre un plazo de dos meses para constituir gobierno y, si no se alcanza un acuerdo, habrá repetición electoral, un escenario que Vox no descarta por ahora.

El desencuentro entre Vox y María Guardiola se agudizó ya tras las elecciones de 2023 y desde entonces se han sucedido varios choques públicos, incluso con componentes personales. En plena tensión por la negociación actual, Guardiola se aproximó en público a algunas posiciones de Vox después de haberlas rechazado, lo que motivó un toque de atención de Génova, que le reclamó discreción para continuar las conversaciones.

En paralelo, los de Santiago Abascal mantienen buena sintonía con el aragonés Jorge Azcón y han desvinculado el diálogo en Aragón del conflicto extremeño. Vox ya participó en gobiernos de coalición con el PP en Extremadura y Aragón tras los comicios de 2023, así como en la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla y León, pero rompió esos ejecutivos un año más tarde por las discrepancias con los 'populares' en torno a la acogida de menores migrantes.