El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación ha expresado su pesar por el fallecimiento del filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, muerto este sábado a los 96 años. “Perdemos una voz europea decididamente europeísta”, ha expresado el ministro.
El titular de Exteriores ha publicado su mensaje en la red social X, donde ha añadido que “en este momento crítico para Europa, su combate por la Europa federal y su voz defendiendo la razón y la democracia frente a la fuerza y la barbarie, seguirán guiando nuestros pasos”.
Las principales aportaciones intelectuales de Habermas se gestaron en Fráncfort, ciudad en la que inició su trayectoria en la década de 1950 en el Instituto de Investigación Social junto a Theodor W. Adorno. En 1961 obtuvo el doctorado en Marburgo con la obra ‘La transformación estructural de la esfera pública’.
Tras un periodo en la Universidad de Heidelberg, en 1964 pasó a ocupar la cátedra de Filosofía y Sociología de Max Horkheimer en la Universidad de Fráncfort. De su lección inaugural nació en 1968 el libro ‘Conocimiento e interés’ (1968). Durante la revuelta estudiantil fue visto como simpatizante del movimiento, aunque se distanció de sus derivas más radicales.
En 1971 se instaló en Starnberg, cerca de Múnich, donde dirigió hasta 1981 el Instituto Max Planck para la Investigación de las Condiciones de Vida del Mundo Científico-Técnico. Ese mismo año dio a conocer su obra capital, ‘Teoría de la acción comunicativa’. En 1983 regresó a Fráncfort para volver a desempeñar una cátedra de Filosofía, que mantuvo hasta su jubilación en 1994.
En sus últimos años, que transcurrieron a orillas del lago de Starnberg, intervino con frecuencia en debates públicos sobre temas políticos y sociales como la guerra de Kosovo, la investigación del cerebro o las tensiones religiosas. Su intervención oral estaba marcada por la dificultad para hablar derivada de una fisura palatina congénita.