El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha defendido este viernes que la postura del Gobierno frente al incremento de la violencia en Oriente Próximo, resumida en el 'no a la guerra', “no es un eslógan ni una pancarta electoral”, respondiendo así a las objeciones planteadas por PNV y Junts, que consideran esta posición limitada.
Durante su comparecencia en la Comisión de Exteriores del Senado, el portavoz del PNV en esta área, Luis Jesús Uribe-Etxebarria, ha afeado a Albares que el debate sobre la guerra de Irán se haya quedado en la mera condena del conflicto y no haya profundizado en las consecuencias políticas que puede acarrear. A su entender, “decir 'no a la guerra' es insuficiente si se deja intacto el sistema existente”.
En términos similares se ha pronunciado el representante de Junts, Eduard Pujol, quien ha instado al ministro a que el 'no a la guerra' no se quede en “una pancarta o una frase creativa”, y ha sostenido que el Ejecutivo ha transformado ese lema “en un anuncio de marketing político y una cuña electoral”. “La paz es una responsabilidad”, ha subrayado el senador.
En este marco, Pujol ha avisado a Albares de que “cuando se juega con la guerra para ganar votos, a la larga se acaba perdiendo la credibilidad”. Asimismo, le ha reclamado: “No utilicen el desorden global para hacer política interna, es una mala fórmula, sean coherentes y responsables”.
Frente a estas críticas, Albares ha reiterado que el 'no a la guerra' “no es un eslógan, una pancarta electoral ni electoralismo”, sino que constituye “el sentimiento mayoritario de los españoles”. “La política exterior de España es una emanación de ese sentimiento mayoritario”, ha concluido el ministro.