El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha reiterado este jueves que no tendría “ningún sentido” que Estados Unidos adoptase medidas contra España, recordando que la política comercial se decide en Bruselas y subrayando que no existen razones objetivas para ello.
Albares respondía así después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, volviera a arremeter la víspera contra el Ejecutivo español. “No están cooperando, están siendo muy malos, puede que cortemos el comercio”, afirmó, aludiendo a la negativa de España a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB. “El pueblo español es fantástico. Los líderes, no tan buenos”, añadió.
En una entrevista en La1 de TVE, recogida por Europa Press, el jefe de la diplomacia española ha bromeado señalando que está “totalmente de acuerdo” con Trump en que “la gente de España es fantástica” y ha insistido en que “la política comercial de la UE es una política común”.
Ha recordado también que la Comisión Europea, única institución con competencias en esta materia, ha dejado “muy claro que cualquier intento de agresión hacia un país o de coerción comercial lo es evidentemente a todo el mercado único y a todos los países de la Unión Europea”, ha enfatizado Albares.
“No tememos nada” ante posibles medidas de Trump
Cuestionado sobre si el Ejecutivo español contempla que Trump pueda llegar a tomar algún tipo de represalia, el ministro ha sido tajante: “No tememos nada”. A su juicio, no existe “nada” que pueda justificar una actuación de Washington dirigida específicamente contra España.
“España es un país libre y soberano, que toma sus decisiones de manera soberana y (...) de forma coherente con los valores europeos y coherente con los principios de la Carta de Naciones Unidas, que respeta el derecho internacional, que es solidario con sus socios europeos y con sus aliados en la OTAN”, ha recalcado.
En esta línea, ha planteado: “¿por qué recibiría España algún tipo de acción o coerción? ¿Por ser un socio europeo solidario? ¿Por ser un aliado de la OTAN fiable que está defendiendo en estos momentos el espacio aéreo de los países bálticos? ¿Por ser un socio comercial de primer orden para Estados Unidos?”
“No, no tendría ningún sentido. Sería un mundo al revés, un mundo de absoluto caos y desorden”, ha concluido el ministro, que ha asegurado que el Gobierno trabaja para que la relación bilateral “siga siendo mutuamente beneficiosa” como lo ha sido hasta ahora.