El entonces máximo responsable del Consorcio Provincial de Bomberos durante la dana, José Miguel Basset, ha ratificado este lunes en el Congreso que la información sobre las consecuencias de la riada no llegó de forma adecuada al Cecopi, que por ello trabajó “a ciegas”. Además, ha recalcado que, frente a lo que sostiene el exsecretario autonómico de Emergencias, el imputado Emilio Argüeso, él no dio la orden de retirada de los bomberos forestales que permanecieron en el Barranco del Poyo hasta poco antes de las 15.00 horas del 29 de octubre de 2024.
Basset ha incidido en que la versión de Argüeso es “absolutamente falso”, ya que ni tuvo conocimiento de la movilización de esos efectivos –que llegaron a las 12.50 horas– ni de su salida de la zona, y nadie le consultó sobre las mediciones que estaban realizando. “Si yo hubiera sabido una información de ese calibre no duden ustedes que la habría puesto encima de la mesa como algo prioritario”, ha señalado.
Según ha explicado, fue posteriormente, a raíz de una información periodística, cuando escuchó las grabaciones en las que sus compañeros comunican esas mediciones y, tras comprobar que el caudal había descendido, piden instrucciones. “Hay un momento de impás en que el operador de comunicaciones le pregunta al jefe, a un mando, que qué hacen y se oye a ese operador diciéndoles que se pueden retirar a base en expectativa de servicio, porque lo que estaba cayendo era importante”, ha detallado.
En su comparecencia, ha relatado que el día 29, a primera hora, incrementaron hasta un 66% la dotación de bomberos forestales. Ha añadido que la Generalitat, que a diferencia de otros episodios de emergencia previos no los convocó con antelación para planificar el dispositivo, únicamente les solicitó recursos ese mismo día para actuar en el Barranco del Poyo y en el río Magro, aunque a este último ya no pudieron acceder porque se había desbordado.
Del mismo modo, Basset ha reconocido que la información sobre lo que estaba ocurriendo sobre el terreno no se transmitió de forma correcta al Cecopi. “Si no se nutre al Cecopi de la información de lo que está ocurriendo se trabaja a ciegas. No disponíamos de los datos para tomar las decisiones más adecuadas”, ha admitido, sin poder precisar “por qué falló ese flujo de información”.
“No sé qué hizo que el interlocutor que teníamos allí --en otra sala del centro de L'Eliana-- no nos dijera qué llamadas entraban y dónde teníamos el problema”, ha indicado, remarcando que incluso en esa sala se estaban recibiendo imágenes, pese a que hubo incidencias de comunicación por la caída de las líneas de telefonía móvil.
Falta de datos en tiempo real y papel de los organismos
Basset ha explicado que “no sé exactamente cómo funciona la estructura de la información, pero sí sé que yo hasta las 16.00 horas del día siguiente, en un vuelo, no tuve conocimiento exacto de qué había pasado”, y ha apuntado que “lo único que llegó” al Cecopi fue el aviso de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de que la presa de Forata “podía irse al garete”.
En respuesta al diputado del PP Óscar Clavell, ha indicado que correspondía al Grupo de Seguimiento del Riesgo plantear el análisis de los datos en el seno del Cecopi y que, al menos a él, no le llegó ningún informe técnico que transformara los registros de lluvia en previsiones de caudales o de áreas potencialmente afectadas.
También ha manifestado que la CHJ no facilitó información sobre el efecto de las precipitaciones en barrancos como el del Poyo y que “los tiros fueron por otro sitio”, ya que todo el foco se puso en el posible desbordamiento de la presa de Forata y, además, “hubo que arrancarles” qué caudal estaba entrando o cuánto podía evacuar el rebosadero.
A su entender, los datos proporcionados por la CHJ no bastaban para anticipar el escenario de riesgo en el Poyo, porque ni siquiera lo mencionaron. En cuanto a la Agencia Estatal de Meteorología, ha señalado que la información que ofreció durante la jornada “eran insuficientes” para prever con precisión las consecuencias reales sobre el terreno.
El compareciente ha relatado también que el alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, le telefoneó directamente a las 14.30 para pedirle que solicitara la intervención de la UME. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba sucediendo algo de lo que no se estaba recibiendo información en el Cecopi y le sorprendió que el regidor le llamara a él personalmente para advertirle de que se estaban “ahogando”. Ha subrayado, además, que la UME ya estaba realizando un seguimiento desde la fase de prealerta.
Polémica por el Es-Alert y críticas a su papel en la emergencia
Tras insistir en que él no era el director técnico de la emergencia “ni nada que se le parezca”, ha afirmado que será la Generalitat la que deba aclarar por qué se le ha colocado como “cabeza de turco” –en palabras del diputado de Podemos, Javier Sánchez Serna– y ha dejado claro que no rechazó la ayuda que ofrecían distintos cuerpos de bomberos.
“La potencia sin control no sirve de nada. Lo único que pedía era que me dieran un poco de margen para organizar toda la ayuda que se nos venía encima porque estaba todo colapsado”, ha rememorado, subrayando que tuvo que diseñar él mismo un sistema para ordenar la llegada y gestión de esos refuerzos.
En relación con el retraso en el envío del Es-Alert, Basset ha recordado que sobre las 18.15 el subdirector de Emergencia, Jorge Suárez, y él ya habían consensuado el contenido del mensaje que, a su juicio, debía remitirse, pero ha dicho que desconoce por qué no se envió hasta las 20.11.
Ha explicado que fue Suárez quien planteó un primer borrador cuando les informaron de forma “muy genérica” de la situación en la presa de Forata, pero “nadie respondió” a esa propuesta. Ante la falta de reacción, Basset solicitó más datos a la CHJ sobre el estado del embalse, aunque la información seguía sin ser concreta. Con lo que tenía, abrió su portátil y redactó tres líneas.
Ha precisado que un aviso de emergencia no debería superar las tres líneas y debe dejar claro a la población “qué ocurre y qué se tiene que hacer sin dar lugar a ninguna duda”, para remarcar que, si hubieran dispuesto de más datos, “quizá se hubiera hecho en otros términos”.
En este punto, ha querido dejar constancia de que no emplearon más de 20 minutos en acordar el texto entre él y Suárez y que no es cierto, como sostiene Argüeso, que el envío se demorara por una discusión entre ambos sobre la conveniencia de remitir o no el Es-Alert.
Cuestionado sobre si el mensaje debería haber incluido la orden de confinamiento, ha aclarado que el plan de emergencias contempla tres posibilidades: alejar a las posibles víctimas, confinar y evacuar, por lo que se trataba de una opción contemplada.
Ha reiterado que, más allá de la propuesta de redacción, el proceso material de envío no dependía de él y que la activación del sistema se realiza “en otra sala”. “Desconozco cuál es el circuito”, ha señalado, antes de explicar, en respuesta a Sánchez Serna, que estaba “demasiado ocupado” como para percatarse de las presiones que pudiera estar recibiendo la consellera de Emergencias, Salomé Pradas.
Según su relato, cuando el entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, llegó al Cecopi actuó “como presidente”, pero en ningún momento se les comunicó que se hubiera producido un relevo en la dirección de la emergencia, que seguía en manos de Pradas.
Interpelado posteriormente por el diputado de Compromís adscrito a Sumar, Alberto Ibáñez, sobre si teme que los responsables políticos intenten derivar sus obligaciones a los técnicos, Basset ha contestado que ya se ha intentado.
En cualquier caso, y con la perspectiva del tiempo, considera que la gestión de la dana podría haberse llevado a cabo “de manera diferente”, pero insiste en que para ello era imprescindible disponer de información suficiente, porque en una emergencia los acontecimientos se suceden “sin control” y hay que ir ajustando la respuesta “en cada momento”. “Sin esos datos tienes un grado muy elevado de tomar decisiones erróneas”, ha reconocido.