Ampliación | El responsable de Emergencias en la dana atribuye el retraso del Es Alert a la espera del visto bueno político

Jorge Suárez detalla en el Congreso cómo la espera del visto bueno político retrasó el Es Alert durante la dana mortal en la provincia de Valencia.

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El subdirector general de Emergencias de la Generalitat Valenciana, Jorge Suárez Torres, comparece ante la Comisión de Investigación sobre la dana, a 23 de marzo de 2026, en Madrid (España). Eduardo Parra - Europa Press

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El subdirector de Emergencias de la Generalitat Valenciana, Jorge Suárez, ha detallado este lunes en el Congreso las razones del retraso en el envío del Es Alert a la ciudadanía el día de la trágica dana que causó 230 fallecidos en la provincia de Valencia. Ha recalcado que para activar el sistema era imprescindible la autorización de los cargos políticos y ha señalado que se produjeron debates internos sobre si el aviso podía generar “alarmismo”.

“Somos funcionarios y teníamos muy claro que no se podía mandar hasta que no tuviéramos la afirmación de la dirección general”, ha manifestado ante la comisión parlamentaria que analiza la gestión de la catástrofe, explicando que permanecieron “esperando” a recibir instrucciones “para poder tomar la decisión” de remitir el mensaje.

Ha precisado que “hay decisiones técnicas que están protocolizadas, pero hay otras que nunca se va a tomar por parte de la dirección técnica sin la autorización de la dirección del plan de emergencias”, responsabilidad que en aquel momento recaía en la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas. Además, ha remarcado que el plan de protección civil es “muy claro” respecto a las “jerarquías”.

Propuesta inicial de aviso y debate sobre el tono del mensaje

Suárez, máximo responsable técnico presente en el Cecopi aquel día, ha rememorado que a las 17.15 planteó por primera vez enviar un mensaje masivo al constatar que ya había personas refugiadas en los tejados en la zona de Utiel-Requena. Posteriormente, a las 17.38 volvió a insistir en la necesidad del aviso cuando la Confederación Hidrográfica del Júcar informó del riesgo de rotura de la presa de Forata, con la posibilidad de avenidas de hasta siete metros.

El subdirector preparó un primer texto en el que se recomendaba a la población situarse en zonas elevadas y mantenerse atenta a nuevos comunicados. Sin embargo, hacia las 18.19 se acordó una versión distinta, en la que se pedía a los vecinos que permanecieran en sus domicilios y se informaran por canales oficiales, omitiendo la referencia a refugiarse en cotas altas. Según ha relatado, fue José Miguel Basset, exinspector jefe del Consorcio de Bomberos de Valencia, quien advirtió de que la primera formulación podía resultar “demasiado alarmista” y provocar “estampidas”.

Ha añadido que durante toda la sesión del Cecopi, Pradas insistió en que las decisiones se adoptaran de forma “consensuada”, que consultó el contenido del mensaje con la Abogacía del Estado —en concreto sobre el uso del verbo “permanecer”— y que llegó a citar resoluciones judiciales contra el confinamiento durante la pandemia de Covid al debatirse si la dirección del plan de emergencias podía o no “limitar movimientos de la población”.

Suspensión del Cecopi, contacto con alcaldes y orden final de envío

El compareciente ha afirmado que desconoce por qué Pradas decidió suspender el Cecopi durante unos 45 minutos, precisamente cuando “ya se indicaban las perspectivas más catastróficas sobre la presa de Forata”. Ha matizado, no obstante, que no se produjo un vacío de mando, ya que durante ese intervalo mantuvieron comunicaciones telefónicas con la consellera. También ha indicado que la sesión telemática permaneció abierta porque él prefirió no cerrarla para evitar posibles incidencias técnicas al reanudarla.

En ese contexto, ha explicado que sobre las 18.10 se llegó a convocar una videollamada con los alcaldes de los municipios a los que se pretendía alertar, propuesta de los “cargos políticos”, aunque finalmente esos regidores no lograron conectarse a la reunión.

Ha relatado que a las 19.50 recibieron la orden de enviar el Es Alert y que transcurrieron unos 20 minutos hasta que el texto quedó cargado en la plataforma, incorporando las correcciones en valenciano que quiso introducir el presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó. El aviso se difundió finalmente a las 20.11. “Hubo una demora excesiva”, ha reconocido.

Según Suárez, a partir de las 17.30 toda la atención se concentró en la situación de Forata y, hacia las 19.30, ya eran conscientes de que los efectos del temporal se extenderían a casi toda la provincia de Valencia.

Foco en Forata y ausencia de información sobre el Barranco del Poyo

Sin embargo, ha desvelado que en la reunión del Cecopi prácticamente solo se analizó el escenario de la presa de Forata y no se abordó la situación del Barranco del Poyo, pese a que a las 18.43 la Confederación del Júcar comunicó la inundación de la rambla del Poyo. Ha calificado esa información de “relevante”, pero ha explicado que no les fue trasladada porque estaban volcados al “200%” en Forata, lo que, a su juicio, condicionó la capacidad de decisión en plena emergencia.

“No se hablo de esto en el Cecopi. No se llegó a plantear”, ha reiterado, si bien ha admitido que ese barranco sí se mencionó por la mañana en el centro de L'Eliana, antes de constituirse el Cecopi, en relación con la “alerta hidrológica”, aunque entonces los datos no hacían prever lo que acabaría sucediendo.

El subdirector ha señalado que no puede determinar si se habrían salvado vidas de haberse enviado el Es Alert entre las 18.30 y las 19.45 y ha reconocido que el sistema nacional de Protección Civil “no estaba preparado para lo que ocurrió”.

Tampoco ha querido valorar si el principal fallo aquel día fue técnico o político, al considerar que la respuesta no se puede simplificar. Sí ha aprovechado para destacar el esfuerzo del personal técnico que, según ha recalcado, “llegaron donde pudieron llegar”.

Actitud “proactiva”, papel de Mazón y balance de víctimas

Al ser preguntado de forma directa por las razones de no haber remitido antes el Es Alert, Suárez ha aludido a “una serie de factores” que no ha concretado, ha apuntado que “posiblemente no había conciencia de la gravedad” y ha defendido que él siempre actuó de forma “proactiva”, citando como ejemplo el intento de organizar una videoconferencia con los alcaldes.

Asimismo, ha rehusado “juzgar” si el president Carlos Mazón debería haber llegado antes al Cecopi o si su presencia habría permitido reaccionar con mayor rapidez. Ha recordado que compareció ante los medios tras la llegada de Mazón a L'Eliana. El jefe del Consell afirmó entonces que no tenía constancia de que ya hubiera fallecidos, mientras que Suárez asegura que él ya estaba convencido de que los había.

En otro momento de su intervención, ha explicado que el entonces presidente de la Generalitat le solicitó una estimación sobre el posible número de muertos y que él respondió que, a partir de los datos de desaparecidos, podían situarse entre 200 y 300 personas, aunque había que considerar que muchos teléfonos no funcionaban. Ha indicado que en las primeras horas ya tenía la “seguridad absoluta” de que habría víctimas mortales, si bien nunca imaginó que se alcanzaría la cifra final.

Suárez, que ha afirmado no ver inconveniente en que a partir de ahora se graben las reuniones del Cecopi, ha admitido que no recibieron “suficiente información analizada del impacto” de lo que estaba ocurriendo. “No creo que nadie de los que estuviéramos allí fuéramos conscientes de la realidad del impacto que podía tener ese riesgo ya fuera por la información que teníamos o por la formación de cada uno”, ha señalado.

Aunque ha subrayado que “la seguridad absoluta” es inalcanzable, ha insistido en la necesidad de extraer lecciones de emergencias como la dana, especialmente en una comunidad como la valenciana que, según le comentó en una ocasión un experto europeo, es un “supermercado de riesgos”, con presas, zonas sísmicas, transporte de mercancías peligrosas, una central nuclear, riesgo de maremotos y algunos de los incendios forestales más graves registrados en España.