La organización Transparencia Internacional ha difundido este martes una nueva edición de su Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), en la que España vuelve a empeorar sus resultados entre las “democracias defectuosas” tras perder un punto y descender tres posiciones, hasta situarse en el puesto 49 de 182 países en la clasificación mundial.
En este IPC con datos de 2025, España queda en la zona media de la tabla con 55 puntos, uno menos que los 56 del informe anterior, quedando por detrás de países como Granada, Arabia Saudí, Ruanda, Botsuana o Israel.
Aunque la entidad valora de forma positiva la aprobación en España del plan contra la corrupción, advierte de que la ausencia de consenso político y la falta de Presupuestos Generales del Estado penalizan al país. A ello se añaden deficiencias en el acceso a la información pública, en los sistemas de control de las administraciones y en las garantías de independencia judicial.
En el informe precedente, España ya había experimentado un fuerte deterioro, con una caída de cuatro puntos y diez puestos respecto a 2023, quedando entonces en la posición 46 del ranking y en el lugar 16 entre los 27 Estados miembros de la Unión Europea.
“Los datos de España difícilmente pueden entenderse fuera del contexto global. El mapa global está cada vez más rojo, año a año se va oscureciendo más”, han recordado desde Transparencia Internacional en una rueda de prensa celebrada en la Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.
España obtiene en 2025 exactamente 55 puntos sobre un máximo de 100. “No es un cambio importante, pero no puede dejar de preocuparnos, tiene que llevarnos a una reflexión”, han señalado desde esta organización, subrayando un escenario de “preocupante empeoramiento” a escala internacional, en un mundo marcado por el “peligroso desprecio” al Derecho Internacional.
Falta de recursos y consensos en España
La presidenta de Transparencia Internacional España, Silvina Bacigalupo, ha detallado los factores que explican la bajada del país, vinculados a cuatro grandes ámbitos de análisis: “la transparencia, el acceso a la información, los mecanismos de control de la administración pública, las garantías que perciben los expertos de la independencia judicial frente a posibles interferencias políticas y la efectividad de los órganos de control”.
La organización considera positiva la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y la normativa contra la corrupción aprobada por el Gobierno de España en el segundo semestre de 2025, pero insiste en que la mera existencia de leyes no basta para revertir la tendencia.
“Las normas requieren de inversión y las instituciones tienen que tener presupuesto; tenemos coches perfectos aparcados, pero falta la gasolina”, ha dicho sobre la ausencia de Presupuestos Generales del Estado, reclamando acuerdos entre los grupos del Congreso de los Diputados.
“La creación de normativa ayuda, pero si no se pueden utilizar las herramientas, difícilmente vamos a mejorar”, ha continuado Bacigalupo, en referencia al Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez en agosto de 2025, que incorporaba medidas sobre auditorías de partidos políticos y protección de informantes.
Transparencia Internacional sostiene que estas iniciativas podrían contribuir a que el próximo año España se “estabilice” en el índice de percepción de la corrupción. “Subir no se logra en un año o con dos o tres efectos publicitarios, requiere consensos y que la corrupción deje de ser un arma en campañas políticas; esto no ayuda a nadie, incrementa la polarización y la desafección de la ciudadanía”, ha advertido la organización.
Países líderes y rezagados en el IPC
Transparencia Internacional subraya una trayectoria descendente en la calidad de las democracias y en el control de la corrupción en numerosos países, citando como ejemplo a Estados Unidos (64), Canadá (75), Nueva Zelanda (81), Reino Unido (70), Francia (66) o Suecia (80).
Dinamarca (89), Finlandia (88) y Singapur (84) se mantienen en los primeros puestos del listado, mientras que Venezuela (10), Somalia (9) y Sudán del Sur (9) continúan en la parte más baja. En estos Estados y en buena parte de las autocracias del planeta, como Azerbaiyán (30), la corrupción es “sistemática y se manifiesta en todos los niveles”, según recoge el documento.
El informe asigna a cada país una puntuación entre 0 y 100, y la media global se sitúa en 42 puntos, uno menos que el año anterior, lo que evidencia, según Transparencia Internacional, la urgencia de impulsar políticas para “proteger el interés público” y reforzar la gobernanza y el liderazgo “responsable”.