El Rey Felipe VI ha reivindicado este martes la plena vigencia de la Constitución de 1978, pese a sus “imperfecciones”, y ha insistido en que la forma más adecuada de conmemorar que se ha convertido en la más duradera de la historia de España es “cumplirla”.
El monarca ha lanzado este mensaje durante el acto solemne celebrado en las Cortes para conmemorar este aniversario, al que han acudido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, buena parte del Consejo de Ministros, los constituyentes aún vivos y los expresidentes Felipe González y José María Aznar, entre otras autoridades.
“Vivimos tiempos dificiles e inciertos, que hacen aún más visibles las imperfecciones que tiene nuestro marco institucional y normativo”, ha admitido el Rey, rechazando que esta situación obedezca a “una menor vigencia del ordenamiento constitucional”.
Por el contrario, ha señalado que “es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización plena de esos principios y valores”. En esta línea, ha llamado a evitar “nunca en la complacencia de ver la obra completa, ni tampoco en el derrotismo de pensar que el esfuerzo de generaciones de españoles ha sido en vano”.
Felipe VI ha puesto en valor el “camino recorrido” por España, que ha calificado de brillante, y ha augurado que el porvenir tampoco lo será menos “siempre y cuando lo sigamos escribiendo juntos”. A su juicio, la conmemoración de la longevidad de la Carta Magna sirve para tomar conciencia “de lo que le debemos”, una deuda que, ha recalcado, no se limita al texto constitucional, sino que alcanza “todo el acervo constitucional, las leyes y las instituciones”.
En consecuencia, ha remarcado que la Constitución “nos obliga a su respeto, defensa, desarrollo y fortalecimiento”. El Rey, que ha presidido el acto junto a la Reina Letizia, ha proclamado con firmeza que “la mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla”.
Felipe VI ha subrayado que “el mayor homenaje a la Constitución tiene lugar todos los días, a todas horas”, porque se concreta “en el esfuerzo, la entrega y el compromiso de los millones de ciudadanos anónimos de nuestro país con su futuro colectivo, con España”.
La Constitución como legado y base de la convivencia
Según el jefe del Estado, la Constitución de 1978 “es nuestra referencia y la que esperamos legar a nuestros hijos”. Ha defendido que “no podemos, no queremos, no sabríamos vivir siendo otra cosa que ciudadanos libres” e incluso ha invitado a imaginar cómo sería hoy España si no se hubiera aprobado la Carta Magna, un ejercicio que ha reconocido que “no es tarea fácil”.
Felipe VI ha resaltado que “más allá de los años que cumpla, de su longevidad, lo que hoy celebramos es su legitimidad de origen”, recordando que la Constitución es “la voluntad del pueblo español libremente expresada en las urnas”. En su opinión, “esa credencial democrática, mucho mayor que la de cualquiera de sus predecesoras, es la clave de su duración”.
El Rey ha puesto énfasis en que la norma fundamental “no fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra” y ha evocado “el espíritu de concordia que impulsó el proceso constituyente”, representado por algunos de sus protagonistas presentes en el hemiciclo. Estos han recibido un prolongado aplauso de todos los asistentes, el único durante la intervención junto con la ovación final, con el auditorio en pie.
Si la Carta Magna se ha convertido en la más longeva, ha explicado, es por las ideas que encierra, entre las que ha mencionado “la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, el pluralismo, unidad y la descentralización junto con la cohesión territorial”, principios que, ha indicado, “articulan nuestra convivencia democrática”.
Memoria de las víctimas y defensa frente al terrorismo
En el tramo final de su discurso, el Rey ha querido rendir homenaje a “todos los que se dejaron la vida en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades”, aludiendo de forma expresa al profesor Francisco Tomás y Valiente —cuyo homenaje en el 30 aniversario de su asesinato por ETA presidió el pasado viernes— y al movimiento de protesta de las manos blancas que surgió entonces.
“Todas juntas, esas manos componían un inmenso 'no': un 'no' a la violencia; un 'no' al terror; un 'no', a la barbarie. Y ahí estaba, también, la expresión de nuestros valores constitucionales”, ha destacado, lamentando que “aun así, 15 años más perduró ese terrorismo, su afán asesino y destructor”.
Felipe VI ha advertido de que todavía existen “otras amenazas terroristas”, frente a las que España continúa actuando y afrontando sus raíces “con la firmeza de nuestra democracia y los mecanismos que nos proporciona el Estado de derecho”, en línea con la respuesta de otros muchos países.