Ampliación | PP y Vox estrenan fórmula de negociación en Extremadura y Aragón: primero el programa y después el reparto de cargos

PP y Vox rediseñan su negociación en Extremadura y Aragón: primero pactar un programa detallado y después abordar el reparto de cargos.

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El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, llega a una rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de Acción Política de Vox. Archivo. A. Pérez Meca - Europa Press

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Vox y el PP pondrán en marcha esta semana un esquema renovado para pactar la formación de gobiernos de coalición en Extremadura y Aragón. El planteamiento pasa por cerrar antes un paquete de medidas “concretas, claras y conocidas”, es decir, un programa de gobierno detallado, y dejar para más adelante el debate sobre el reparto de puestos. Con ello aspiran a superar “el clima de desconfianza” que se ha instalado entre ambas formaciones y que ha llevado al bloqueo de la negociación en Extremadura.

Así lo ha explicado el vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, en una rueda de prensa en la que ha precisado que las conversaciones que se celebrarán estos días en Extremadura y Aragón se ajustarán ya a este nuevo marco. Fuentes de Vox subrayan que esta estrategia se ha diseñado para encauzar el diálogo con la dirección nacional del PP.

Garriga ha indicado que las conversaciones se articularán ahora en dos etapas. La primera, que ha calificado de “fundamental y primordial” y “que llevará un tiempo”, consistirá en consensuar medidas “concretas”, “ideas” y “un plan de gobierno” que “no dé lugar a interpretaciones” y que cuente con garantías acordadas para asegurar su ejecución. Según el ‘número dos’ del partido, esta fase implicará “cesiones de ambos lados” y ambas partes comparten el “objetivo común” de que lo acordado sea “claro y conocido por los españoles”.

El dirigente de Vox ha avanzado que una de las posibilidades que manejan los de Santiago Abascal y los ‘populares’ es “levantar actas de lo que se habla en esas reuniones” y dejar por escrito aquello que “produce discrepancias”.

La segunda fase se centrará en la distribución de responsabilidades en esos posibles ejecutivos de coalición, pero no se abordará hasta que el contenido del acuerdo esté cerrado, de modo que no se hablará “de nombres ni consejerías”. “Primero hablar del qué y luego veremos quién va a hacer ese quién, y con qué garantías vamos a corroborar que eso se lleve a cabo”, ha sintetizado el secretario general de Vox, que ha vuelto a reclamar “discreción” mientras duren las conversaciones.

Negociaciones separadas y riesgo de repetición electoral

Vox duplicó su representación en Extremadura y Aragón en las elecciones del 21 de diciembre y el 8 de febrero, respectivamente. La formación de Santiago Abascal aspira a entrar en gobiernos de coalición con el PP para asegurarse de que sus prioridades, centradas sobre todo en las políticas agricultoras y ganaderas, la industria, la inmigración, la educación o lo vinculado con la ‘ideología woke’, se materializan.

En Extremadura, las conversaciones se encuentran encalladas y Vox tiene previsto votar ‘no’ en la sesión de investidura de María Guardiola del 3 de marzo, lo que impedirá que la presidenta en funciones alcance la mayoría absoluta necesaria para continuar en el cargo. A partir de esa fecha se abrirá un plazo de dos meses para lograr la formación de gobierno y, si no se consigue, se convocarán de nuevo elecciones, un escenario que Vox no descarta en este momento. El desencuentro entre Vox y María Guardiola se agudizó ya tras los comicios de 2023 y, desde entonces, se han sucedido varios episodios de tensión pública que han llegado incluso al terreno personal.

En Aragón, los de Santiago Abascal mantienen buena relación con el presidente Jorge Azcón y han querido desligar estas conversaciones de lo que ocurre en Extremadura. Vox ya formó parte de gobiernos autonómicos de coalición con el PP en Extremadura y Aragón tras las elecciones de 2023, además de en la Comunidad Valenciana, Murcia y Castilla y León, pero decidió romper esos ejecutivos un año más tarde por las diferencias con los ‘populares’ en torno a la acogida de menores migrantes.