El general de brigada de Artillería y exdirector del Departamento de Seguridad Nacional, Miguel Ángel Ballesteros Martín, ha advertido de que la Unión Europea (UE) no está logrando sustituir el apoyo que Estados Unidos ha dejado de prestar a Ucrania tras la desaparición de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), debido a la “falta de capacidad y de autonomía” de la industria europea de defensa.
Durante un acto organizado por El Español, Ballesteros recordó que la guerra se ha prolongado en el tiempo y continúa sin una salida próxima, ya que, según expuso, el presidente ruso, Vladimir Putin, no se plantea poner fin al conflicto hasta cumplir sus metas estratégicas. “Putin quiere que la guerra termine cuando consiga lo que él llama la Operación Militar Especial”, ha afirmado.
En este contexto, el especialista en geopolítica ha recalcado que el recorte del respaldo estadounidense, sobre todo en el terreno humanitario y energético, está repercutiendo directamente en la capacidad de resistencia de Ucrania. Aunque los países europeos mantienen su apoyo, ha incidido en que “no llega a cubrir” el vacío dejado por Washington.
Dependencia europea de Estados Unidos
El exdirector del Departamento de Seguridad Nacional ha remarcado que buena parte del armamento que los socios europeos han enviado a Ucrania procede de compras realizadas a Estados Unidos, lo que, a su juicio, pone de manifiesto la dependencia europea en este ámbito. “Es material que se compra fuera por incapacidad de Europa para producirlo”, ha señalado.
Por este motivo, ha defendido que es imprescindible reforzar la base industrial y tecnológica de defensa en Europa y ha animado a las compañías españolas a situarse desde el principio en los grandes proyectos comunitarios, evitando incorporarse cuando los elementos clave ya están asignados. “Si no entras en el minuto uno, cuando llegas los paquetes importantes ya están cogidos”, ha señalado.
Soberanía compartida y disuasión
Ballesteros ha incidido también en que la disuasión continúa siendo un pilar esencial en el escenario internacional actual y descansa en tres factores: contar con capacidades suficientes, disponer de voluntad política para emplearlas y mantener la incertidumbre sobre el umbral de uso. “Si ese umbral se conoce, el adversario puede tensar la cuerda hasta ese límite”, ha advertido.
En esta línea, se ha mostrado partidario de avanzar hacia una soberanía compartida en Europa, al considerar que los Estados, por separado, no tienen la capacidad de afrontar en solitario los retos de seguridad presentes.
Ciberataques y amenazas híbridas
Por último, el general ha situado la guerra de Ucrania dentro de un marco más amplio de amenazas híbridas, en el que los choques no se reducen al enfrentamiento militar clásico. Ha recordado que, tras la invasión rusa, España activó de forma anticipada sus mecanismos de gestión de crisis y lanzó avisos sobre el peligro de ciberataques vinculados a actores próximos a Rusia.
Según ha explicado, desde entonces se han registrado numerosos ataques de denegación de servicio, intentos de robo de información y episodios de ransomware dirigidos tanto contra administraciones públicas como contra compañías privadas, lo que, a su juicio, confirma la importancia de mantener una coordinación permanente y reforzar las medidas de ciberseguridad.
Ballesteros ha citado como ejemplo el ataque que afectó al Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), y ha insistido en que este tipo de agresiones forman ya parte estructural de los actuales escenarios de seguridad.