La interrupción de la línea de alta velocidad entre Madrid y Málaga sigue generando una creciente tensión política y económica. A pocos días del 24 de marzo, fecha en la que desaparece el actual plan alternativo de transporte, viajeros, empresarios y administraciones denuncian la falta de soluciones claras mientras el Gobierno insiste en que las obras están condicionadas por la seguridad y los límites técnicos.
El origen de la crisis se remonta al pasado 4 de febrero, cuando un desprendimiento de un talud en la localidad malagueña de Álora dejó inutilizada la línea ferroviaria. Desde entonces, los trabajos impulsados por Adif han obligado a mantener cortada la conexión directa.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido en un vídeo compartido en su perfil oficial de X que la reparación es compleja: “Las posibilidades están limitadas por la física”, aseguró, subrayando que no se pueden añadir más máquinas ni trabajadores a un espacio ya saturado.
Sin billetes ni alternativas claras
A partir del 24 de marzo, la situación se complica aún más. Renfe mantiene el plan alternativo —tren hasta Antequera y autobús hasta Málaga— solo hasta el día 23. Desde esa fecha, los viajeros no pueden comprar billetes para el trayecto habitual.
La compañía asegura que está priorizando la reubicación de pasajeros, pero reconoce que la venta de billetes sigue bloqueada hasta que se refuercen las alternativas. Las opciones actuales implican viajes de hasta siete u ocho horas, muy lejos de la duración habitual del AVE.
El impacto económico dispara las alarmas
El sector turístico ha sido uno de los más críticos. La Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol ha cifrado en hasta 1.300 millones de euros el impacto económico indirecto durante la Semana Santa, aunque otras estimaciones rebajan esa cifra.
Desde la Junta de Andalucía, el presidente Juan Manuel Moreno Bonilla ha insistido en la gravedad de la situación, mientras distintos responsables autonómicos hablan de riesgo de “ruina” para la economía local en plena temporada alta.
Puente desafía al PP
El enfrentamiento político ha ido en aumento. El PP ha propuesto medidas como un puente aéreo con precios limitados o la eliminación temporal de peajes, mientras acusa al Gobierno de falta de previsión.
Por su parte, Puente ha criticado la “sobreactuación de la derecha” y ha defendido que se están utilizando todos los medios disponibles. También ha recordado que otras administraciones han tardado meses en reparar infraestructuras similares sin recibir la misma presión.
En medio del cruce político y las cifras millonarias, los principales perjudicados son los usuarios. Miles de viajeros —por motivos laborales, familiares o turísticos— se enfrentan a incertidumbre, retrasos y falta de opciones claras en uno de los corredores ferroviarios más importantes del país.