La Sociedad Nuclear Española ha confirmado en exclusiva a Demócrata que el coste de eliminación de los siete reactores nucleares que tiene España puede sobrepasar los "80.000 millones de euros". Un coste -11.000 millones por cada reactor- explica Marisa González González, vicepresidenta de este organismo, que "acabará afectando al precio de la factura de la luz y también al reto demográfico, ya que, en el momento en el que cierras una central, como la de Almaraz, provocas la despoblación de zonas que hasta entonces se han visto beneficiadas de puestos de trabajo y empleos de calidad, con la consiguiente traducción en la riqueza de esos lugares y, con un efecto multiplicador de 3,5 puntos por encima de la media",afirma.
Desde el aspecto laboral -señala la también directora del sector nuclear en Applus-, "el cierre de las centrales nucleares destruirá mucho empleo, hasta 28.500 personas, de los que, 8.000 puestos son directos, con más del 50% de titulados universitarios y, el 80% de contratos indefinidos".
Esta es una de las conclusiones a las que el sector nuclear llega estos días, advirtiendo del efecto negativo que, además, también podría tener sobre el resto de las industrias, que verán "cómo se encarece la factura de la luz, dañan la competitividad de sectores estratégicos y, el desarrollo de centros de datos y de movilidad eléctrica".

Los años de vida de la central de Almaraz, a debate
Este viernes, la patronal madrileña, CEIM, presidida por Miguel Garrido, abrió sus puertas para recibir a un nutrido grupo de representantes empresariales, economistas y expertos en el ámbito energético, y exponer en su sede, un debate abierto, abordando, en primer lugar, las consecuencias del cierre de la central nuclear de Almaraz, pendiente, según fuentes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), de la emisión este verano, del informe preceptivo sobre la solicitud de prórroga y modificación de la autorización de explotación de Almaraz I y II hasta 2030.
En este ámbito, Garrido manifestó "el riesgo directo que tiene sobre el suministro eléctrico de la Comunidad de Madrid el cierre de Almaraz". Apuntó al respecto, que, “el cierre de Almaraz, genera aproximadamente el 15% de la energía de nuestra región y, pone en riesgo la garantía del suministro en un área de alta demanda, donde cada vez se están instalando más centros de datos, más industrias, más desarrollos urbanísticos, con el consiguiente crecimiento de la población, por lo que, todos estos factores necesitan una capacidad extra de energía, justo cuando buscamos autonomía energética”.
“Sin respuesta” del Ministerio de Transición y Reto Demográfico, asevera la Plataforma ‘Sí a Almaraz, que preside Fernando Sánchez, la esperanza de la comarca del Campo Arañuelo -subraya el portavoz de la citada plataforma-, "pasa porque el Consejo de Seguridad Nuclear, elabore su informe, se pronuncie lo antes posible sobre la continuidad de Almaraz y, que, a su vez, el Gobierno tome la decisión cuanto antes, también para que los vecinos y vecinas de la comarca nos quitemos de encima la losa de la incertidumbre, ya que, sin empleo no hay futuro, y sin futuro no hay población y los jóvenes tienen que trabajar”.
“Además -defiende Sánchez-, creemos que tres años no es tiempo suficiente y queremos ir allá. Porque -añade-, la central nuclear de Almaraz está en condiciones de continuar abierta otros 60 años, al igual que su central nuclear gemela, que está en North Anna, Virginia, en Estados Unidos, y que está funcionando a pleno rendimiento con ese horizonte”.
Un complemento a las energías renovables
En esta jornada también intervino Diego Rodríguez, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, quien expuso los resultados de dos trabajos recientes publicados por Fedea en relación con la transformación del sector eléctrico en España. En primer lugar, consideró que, "un análisis realista de la senda de entrada de la generación renovable y el almacenamiento en los próximos años hace inevitable que un cierre de los dos grupos de Almaraz impacte negativamente sobre la senda deseada de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero comprometida, al requerir de un uso más intenso del previsto en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) de las centrales que hacen uso del gas natural".
A su juicio, además de dificultar el cumplimiento de los objetivos de descarbonización, "ello tendrá también consecuencias negativas sobre el coste del suministro, cuya intensidad dependerá de la evolución de los costes de gas y de los derechos de emisión". A ese respecto, indicó que, "el precio de los derechos de emisión tendrá una evolución de largo plazo claramente creciente en un contexto de aumento de la ambición europea en la reducción de emisiones". Y, el mantenimiento del parque nuclear, en su opinión, "contribuye a una generación descarbonizada, complementando a la generación renovable al tiempo que favorece la seguridad del sistema".

El peligro de debilitar la industria
La última parte de esta jornada se cerró con una mesa moderada por el economista y analista financiero, Javier Santacruz y, en la que participaron Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties; Marisa González González, directora Sector Nuclear en Applus y vicepresidenta de la Sociedad Nuclear Española (SNE) y Clemente González Soler, presidente de Alibérico.
La mesa arrancó destacando las consecuencias que, en su opinión, acarreará el cierre de Almaraz y el resto del parque nuclear. Cierres que -insisten-, dejan sin alternativas plenamente operativas de almacenamiento y flexibilidad renovable y, que podrían comprometer la seguridad de suministro, aumentar la volatilidad del mercado eléctrico y debilitar la competitividad de sectores estratégicos y de nuevas actividades intensivas en energía, como los centros de datos o la movilidad eléctrica”.
En palabras de Ismael Clemente: “España reúne una serie de condiciones excepcionales para la industria. Unas son producto de la suerte, como la abundancia de territorio o el cable submarino, que nos ha llegado sencillamente por la posición geoestratégica que tenemos. Otras debemos ponerlas nosotros: de modo que, para que haya una red bien mallada y robusta y unos precios razonables es esencial y para ello es absolutamente indispensable que exista el parque nuclear”.
Una idea en la que abundó Clemente González Soler, ponderando por su parte, que "la industria significa empleo estable, mejor remunerado, productividad, innovación y ayuda a las exportaciones". Por eso -añadió-, que España sea autosuficiente energéticamente será clave", teniendo en cuenta, recordó, que, "la contribución de la industria española al PIB llegó a ser del 34%, frente al 11% de hoy". Es por esto que González Soler critique ahora, "la respuesta de las administraciones, tanto española como europea, y su capacidad regulatoria", por lo que defiende "una sociedad civil que sea capaz de decir las cosas y de hacer ver que, si realmente necesitamos autonomía estratégica, hay que dar otros pasos en el entorno legal y fiscal, y no dar lugar a que, acabemos importando gas de Estados Unidos, porque decidamos cerrar centrales nucleares, sin anticipar que, nos podemos encontrar con que pueden bloquear los puertos españoles, y por ende, nos podemos quedar sin energía".
Por último, Marisa González González afirmó que “es un despropósito no contar con instalaciones seguras, fiables y modernas como nuestras centrales nucleares en un proceso de descarbonización y electrificación. Las centrales nucleares españolas están perfectamente capacitadas para seguir operando. Prescindir de ellas es una decisión ideológica pero no técnica. Estamos hablando -añadió- de cerrar instalaciones en perfectas condiciones de funcionar, destruir puestos de trabajo de calidad y desinvertir en un sector estratégico para el desarrollo económico como es el energético”.