La portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha manifestado que se inclina por que su organización convoque una nueva asamblea en la que la afiliación pueda pronunciarse sobre las grandes decisiones estratégicas para los próximos meses. Al mismo tiempo, ha reivindicado el papel desempeñado por Sumar dentro del Gobierno tras el revés sufrido por la izquierda en Castilla y León.
En una comparecencia ante los medios en la Cámara Baja, ha explicado que ve imprescindible debatir con las bases de Movimiento Sumar las transformaciones que ha experimentado tanto el escenario político como la propia organización, donde por ejemplo se ha refrendado la alianza electoral con IU, Más Madrid y Comuns. A ello se suma la retirada de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, como principal referente electoral.
En este contexto, ha insistido en que la competencia para poner en marcha ese proceso congresual corresponde al Grupo Coordinador, el máximo órgano de dirección entre asambleas, pero ha dejado claro que, en su opinión, debe celebrarse y abrirse a la participación de la militancia.
La última asamblea de Movimiento Sumar tuvo lugar hace un año y sirvió para elegir a Lara Hernández y Carlos Martín como coordinadores de la organización, aunque el también diputado presentó su dimisión en agosto y su puesto continúa vacante.
Fuentes de Sumar señalan que todavía no se ha cerrado el orden del día del Grupo Coordinador y que la eventual convocatoria de una asamblea general no implicaría forzosamente renovar los órganos de dirección, sino centrarse en fijar y aprobar las grandes decisiones estratégicas que marquen la hoja de ruta.
El papel de Sumar en el Ejecutivo
Por otro lado, Barbero ha puesto en valor la presencia de Sumar en el Ejecutivo. Ha sostenido que su espacio ha sido el motor de las principales medidas sociales de la legislatura y de la presión interna para extender la vigencia de los contratos de alquiler.
Así, ha descartado que exista un debate real sobre la continuidad de Sumar en el Gobierno tras los últimos resultados electorales y ha precisado que el foco está puesto en la gestión, especialmente en la elaboración del decreto de "escudo social".
Además, ha señalado que, tras el mal resultado en Castilla y León, la propuesta que defiende Sumar pasa por trabajar por la máxima unidad posible.
No importa dónde sentarse sino el para qué
Mientras, el diputado de Compromís integrado en el grupo plurinacional, Alberto Ibáñez, ha remarcado que el comportamiento electoral de las izquierdas en Castilla y León fue "nefasto" y que el desgaste de este espacio político no se corrige únicamente con "fórmulas electorales", en palabras de alguien que apuesta por una lista unitaria al menos en la Comunidad Valenciana.
A su entender, la clase política no está sabiendo interpretar lo que demanda su electorado y el debate sobre la presencia en el Ejecutivo no se resume en "dónde te sientas sino qué haces donde te sientas", es decir, que tiene más peso impulsar políticas de vivienda que el número de ministerios.
También ha advertido al PSOE de que el "abrazo del oso" y apelar al "voto útil detrás de la pancarta del 'No a la guerra' no le servirá de nada más que "no ser elegante o justo con su sus propios socios" si no se acompaña de medidas reales de intervención en el mercado.
La vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso y diputada de Sumar, Esther Gil, ha subrayado que aún queda ciclo electoral por delante y que su espacio continuará trabajando y aportando desde el Gobierno. En consecuencia, serán las urnas las que determinen si esta apuesta ha sido o no acertada.
La unidad, condición para remontar
A su vez, el coportavoz de los Comuns y diputado del grupo plurinacional, Gerardo Pisarello, ha reconocido que las elecciones del 15M arrojan unos datos "preocupantes" para el electorado de izquierdas en comparación con los obtenidos por el bloque de la derecha.
No obstante, considera que no existe "una única fórmula mágica" y mantiene que las claves para revertir la situación pasan por "mayor unidad, mayor cooperación, mayor arraigo territorial y programas" compartidos, que sean "valientes" y "útiles" para la ciudadanía.
Como ejemplo, ha destacado la actitud "frenteamplista" de la izquierda francesa, que, a su juicio, ha tenido una respuesta mucho más digna ante el avance de la ultraderecha en las elecciones municipales del país vecino.