El Congreso tumba la rebaja de la tasa máxima de alcohol al volante con el rechazo de PP, Vox, UPN y ERC

El Congreso frena la rebaja de la tasa de alcohol al volante propuesta por el PSOE pese al apoyo de PNV y Sumar y a la presión de asociaciones de víctimas.

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La Comisión de Interior del Congreso, con competencia legislativa plena, ha votado este miércoles en contra de la Proposición de Ley del PSOE que planteaba reducir el límite máximo de alcohol permitido al conducir, pasando de los actuales 0,5 gramos por litro de sangre a 0,2 (0,1 miligramos por litro de aire espirado). La iniciativa ha sido rechazada con los votos de PP, Vox, UPN y ERC.

La propuesta socialista, que de este modo queda definitivamente bloqueada y no seguirá su curso hacia el Senado, ha obtenido 19 votos en contra de PP, Vox, UPN y ERC, frente a los 18 apoyos recabados entre los diputados de PSOE, Sumar y PNV.

Durante el debate, la portavoz del PP, Bella Verano, ha sostenido que la iniciativa nace “con una evidente falta de contenido y de solidez” y ha cuestionado por qué el Ejecutivo no la ha impulsado mediante real decreto o como proyecto de ley propio. “Estamos ante una forma de actuar que evita controles, que reduce el análisis técnico y que diluye la responsabilidad que debería asumir el Gobierno cuando impulsa una medida de este calado”, ha reprochado.

Verano ha añadido que el debate sobre la tasa de alcoholemia “no puede abordarse de manera simplista” y que “la bajada de la tasa por sí sola no es suficiente si no se acompaña de medidas complementarias” como un incremento de los controles, más prevención, educación vial y recursos, en definitiva, “una política integral”.

En nombre del PSOE, Manuel Arribas ha defendido que la proposición pretende “seguir avanzando en la protección de la vida y la seguridad de los ciudadanos” en las carreteras. Ha remarcado que la norma es “tan clara como necesaria” y que se ajusta a las “recomendaciones europeas y con los países que mejores resultados han obtenido en materia de seguridad vial”.

El diputado de Vox, Andrés Alberto Rodríguez, ha indicado que comparten “el fin pretendido al cien por cien”, pero discrepan “de los medios propuestos por esta proposición de ley de los grupos que sustentan al Gobierno”. A su entender, la rebaja de la tasa “claramente es desproporcionada y con un fin confiscatorio y recaudatorio”.

Desde Sumar, Félix Alonso ha calificado la modificación como “una reforma inaplazable” y ha asegurado que “este cambio cierra el ciclo de consumo de alcohol en la conducción”. “Hablamos de tolerancia cero”, ha señalado, antes de insistir en que “una vez aprobada esta proposición de ley, salvará vidas este verano” y que “se trata de prohibir el cóctel mortal, que es el alcohol y la conducción”.

La portavoz de ERC, Inés Granollers, ha subrayado que su formación defiende que “de que la mejor tasa al volante es 0,0”. “Creo que con esto no hay debate”, ha afirmado, al tiempo que ha advertido de que “esta ley no evitará los accidentes, lo que hará es provocar mucha frustración” porque, en la práctica, quien provoca un siniestro por alcohol no suele situarse en el máximo permitido, sino que lo está “triplicando o cuatriplicando”.

Granollers ha reiterado su apuesta por la tasa 0,0 y ha acusado a PSOE y Sumar de “cobardes” y de preferir “hacer creer que con esta rebaja se acabarán los accidentes”. “Esta ley no acaba con los accidentes en la carretera”, ha remarcado.

Por parte del PNV, Nerea Rentería ha manifestado el respaldo de su grupo a la proposición. “Creemos que es una medida necesaria porque estamos hablando de seguridad vial y también de salud pública. Estamos hablando de salvar vidas. La combinación de alcohol y conducción sigue siendo todavía hoy una de las principales causas de siniestralidad en nuestras carreteras”, ha indicado.

No obstante, al igual que la representante del PP, Rentería ha apuntado que “este cambio normativo podía haberse realizado mediante una modificación reglamentaria por parte del Gobierno” y ha recalcado que la rebaja de la tasa debe complementarse con “más controles aleatorios en carretera, campañas educativas claras que refuercen el mensaje de alcohol cero al volante, promoción de sistemas de bloqueo por alcohol”, entre otras actuaciones.

Hace exactamente un año, el Pleno del Congreso dio el primer paso para reducir la tasa máxima de alcohol al volante de 0,5 gramos por litro de sangre a 0,2 y para vetar la difusión en redes sociales de la ubicación de los controles policiales, al aceptar la toma en consideración de la proposición de ley del PSOE.

Las asociaciones de víctimas reclamaban que no se frenara la ley

La organización Stop Accidentes y la Asociación para la prevención de accidentes de tráfico y ONG de atención a víctimas de accidentes (Aesleme) habían instado este mismo miércoles a los grupos parlamentarios a no bloquear la iniciativa socialista.

El vicepresidente de Stop Accidentes, David Pérez de Landazábal, que en los últimos meses se ha reunido con la mayoría de los portavoces en materia de seguridad vial del Congreso, advertía de que, si la ley no salía adelante, los ciudadanos perderían “una oportunidad irrepetible de seguir avanzando en la lucha social por reducir el número de siniestros de tráfico”.

“Salvar vidas no tiene color político ni ideología. Reducir la tasa de alcoholemia al volante es una cuestión de solidaridad y de sentido común. Y quienes voten en contra de ello van a tener que explicárselo a las decenas de miles de familias que han perdido a un ser querido en nuestro país y que son más de 70.000 en los últimos 25 años”, remachaba Pérez de Landazábal.

El consumo de alcohol continúa siendo uno de los factores más determinantes en la siniestralidad vial en España. Más de la mitad de los conductores fallecidos en accidentes superaba las tasas máximas autorizadas.

Desde Aesleme, reclamaban a los grupos que no tumbaran la proposición por “estrategia política”. “Los responsables de Aesleme, así como los de otras asociaciones de prevención y víctimas de tráfico, hemos mantenido contactos con los grupos parlamentarios, para lograr sacar adelante esta rebaja en la tasa de alcohol, tan necesaria”, explicaban.

“Pero contemplamos cómo unos grupos y otros, intercambian peticiones ajenas a la seguridad vial, a cambio de apoyar una ley, que de sobra saben que es beneficiosa para la sociedad. Esta ley es una cuenta pendiente, en una sociedad que se encuentra preparada para dar un paso más en la eliminación del alcohol a la hora de conducir”, ha defendido la entidad.

Según la organización, no se puede “permitir que la polarización política, ni otro tipo de estrategias políticas, que nada tienen que ver con la seguridad vial, interfieran en esta medida”. “Es una oportunidad histórica para avanzar como sociedad; una movilidad sin víctimas está directamente relacionada con el concepto de sociedad avanzada”, ha subrayado.