El PSOE ha censurado este martes a la presidenta saliente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), Cristina Herrero, por reclamar en las últimas semanas mayor independencia política para el organismo, en el que el Gobierno pretende nombrar ahora a una secretaria de Estado del Ministerio de Hacienda cercana a la vicepresidenta María Jesús Montero.
Herrero ha acudido este martes a la Comisión Mixta (Congreso y Senado) de Seguridad Nacional, donde la oposición cuenta con mayoría absoluta, para presentar el balance de sus seis años al frente de la institución. Su intervención se ha producido justo un día antes de que la Comisión de Hacienda del Congreso examine la propuesta del Ejecutivo para sustituirla en el cargo por la secretaria de Estado de Financiación Autonómica y Local, Inés Olóndriz.
La presidenta saliente ha reprochado que solicitó comparecer ante la Comisión de Hacienda del Congreso para rendir cuentas de su mandato, al ser este órgano el que tiene la última palabra sobre la presidencia de la AIReF, pero no obtuvo respuesta de la Mesa, controlada por PSOE y Sumar. “Parece que la comisión ha considerado innecesaria esta rendición de cuentas, y digo parece porque ni siquiera ha recibido respuesta a mi petición”, ha señalado.
La ya expresidenta ha indicado que, tras seis años al frente de la institución, pone fin a una etapa de doce años vinculada a la AIReF, que ha descrito como “satisfactorios y gratificantes” pese a los “desvelos, obstáculos y dificultades” que ha afrontado durante este tiempo.
El PSOE cuestiona su exposición pública
En el turno de los portavoces, y teniendo en cuenta que los últimos informes del organismo fiscal han sido críticos con el Ejecutivo y que Herrero viene reclamando independencia para la AIReF, el diputado socialista Javier Rodríguez Palacios le ha afeado su actitud: “Estos últimos meses tal vez podría haber actuado con una cierta discreción”.
En su contrarréplica, la presidenta saliente ha admitido que se le hace “duro” ese reproche y ha dicho no entender por qué se le exige discreción y sólo en “los últimos meses”. “Yo no creo que esté cometiendo ninguna injerencia, ningún acto que no se pueda entender, otra cosa es que yo me pronunciara sobre el candidato, y no lo he hecho”, ha remachado.
Ha subrayado además que considera un deber como presidenta ponerse a disposición de quien vaya a sucederla para facilitar una “buena transición” en la institución, pero ha insistido en que no puede desentenderse de un debate que afecta directamente a la AIReF y, en particular, a su carácter presidencialista.
En esta línea, ha valorado positivamente que se abra una discusión sobre el sistema de elección del presidente y sobre la conveniencia de un arranque “más democrático” del proceso, de forma que, en vez de plantear un único nombre, el Parlamento pueda examinar varios perfiles alternativos.
Al margen de este debate, Herrero ha sostenido que toda la controversia generada en torno a la propuesta del Gobierno “no es buena para la institución” y ha expresado su deseo de que el foco vuelva a situarse en la AIReF por los informes que elabora y no por la identidad de su presidenta.
En cuanto a las fórmulas para evitar que se repitan escenarios similares, que, a su entender, se reproducirán “cada seis años” al expirar los mandatos, la presidenta saliente ha deslizado la conveniencia de regular el régimen de incompatibilidades asociado a la presidencia.