El Rey Felipe VI asumirá la presidencia de una sesión solemne de las Cortes Generales el próximo 17 de febrero en el Congreso de los Diputados, con la presencia de diputados y senadores, para conmemorar que la Constitución de 1978, con 47 años en vigor, pasará a ser esa misma semana la más duradera de la historia constitucional española.
Según han indicado fuentes de la Presidencia, la presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, ya ha comunicado esta convocatoria a los portavoces de los distintos grupos parlamentarios. El acto institucional, de carácter conjunto entre Congreso y Senado, está fijado para las 12.30 horas del mediodía.
La Constitución de 1978, suscrita por el Rey Juan Carlos I, rebasará así en longevidad a la de 1876, vinculada a la restauración borbónica y al sistema de “turnismo” entre liberales y conservadores. En algo más de cuatro décadas, la Carta Magna de la Transición sólo ha sido modificada en tres ocasiones: para permitir el sufragio a extranjeros, introducir el principio de estabilidad presupuestaria y reemplazar el término “disminuido” por “personas con discapacidad”.
La última ocasión en la que el Jefe del Estado presidió una sesión en el hemiciclo fue el 29 de noviembre de 2023, con motivo de la Apertura solemne de las Cortes Generales de la actual XV Legislatura. Un mes antes también acudió al Congreso cuando su hija, la Princesa de Asturias, “juró la Constitución” al alcanzar la mayoría de edad.
En 2023, el Rey, acompañado por la Reina y sus hijas, visitó igualmente el Palacio de la Carrera de San Jerónimo para intervenir en un coloquio organizado por el 50 aniversario de la monarquía parlamentaria.
Previsible ausencia de los socios del Gobierno
Todo indica que, una vez más, los socios nacionalistas e independentistas del Gobierno optarán por boicotear esta sesión solemne, como ya han hecho en anteriores ocasiones ERC, Junts, Bildu, el PNV, Podemos, el BNG e incluso parte de Sumar.
Estas fuerzas políticas rehúsan asistir a actos encabezados por el Jefe del Estado, bien por su defensa de la república o por su rechazo al papel desempeñado por Felipe VI tras los acontecimientos del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Del mismo modo, se niegan a participar en celebraciones de la Constitución de 1978 al considerar que no es su Carta Magna.
Ese mismo boicot se reprodujo hace unas semanas en el Parlamento Europeo, cuando ERC, Bildu, Podemos y el BNG decidieron no acudir al Pleno en el que Felipe VI tomó la palabra con motivo del 40 aniversario de la adhesión de España a la Unión Europea.