El Rey Felipe VI comparecerá este miércoles ante el Pleno del Parlamento Europeo con motivo del 40 aniversario de la adhesión de España a la UE. En esta intervención, en línea con lo que viene defendiendo en sus últimos discursos, volverá a reclamar "más Europa" en un contexto internacional especialmente inestable.
"Hablaré de la fuerza transformadora de Europa en nuestro país" y de la contribución de España en estos 40 años "al proceso de integración, en temas de ciudadanía, de justicia e interior, de cohesión, de igualdad", adelantó hace unos días durante su discurso en la Conferencia de Embajadores.
En aquella cita, el monarca ya anticipó que insistiría en la necesidad de "más Europa", una idea que ha repetido en diferentes foros de carácter europeo en los últimos meses. A juicio de Felipe VI, "en el tiempo que vivimos, ahondar en el proceso de integración es, para la Europa unida, una necesidad existencial".
"No se trata de defender lo que tenemos, sino lo que somos", sostuvo en aquella intervención el Rey, subrayando que "hay que evitar, a toda costa, que el futuro del mundo se escriba al margen de Europa" y defendiendo que España debe contribuir "creando consensos, participando en cooperaciones reforzadas, proponiendo medidas para el incremento de la autonomía estratégica o la productividad" entre otros.
Antecedentes y participación de Portugal
No será la primera vez que el jefe del Estado se dirige al Pleno de la Eurocámara. Ya lo hizo como Rey el 7 de octubre de 2015, después de haber acudido previamente a esta institución como Príncipe de Asturias en febrero de 1999 en una visita de estudios. Por su parte, el Rey Juan Carlos I intervino ante los eurodiputados el 14 de mayo de 1986, pocos meses después de la entrada de España en la UE, y nuevamente el 7 de octubre de 1998.
Junto al Rey Felipe VI, tomará también la palabra en la sesión solemne convocada al mediodía de este miércoles en Estrasburgo el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, cuyo país se incorporó a las entonces Comunidades Europeas el 1 de enero de 1986, al mismo tiempo que España.