Guerra recupera la propuesta de Marugán ante la crisis de vivienda: levantar 125.000 pisos protegidos al año

Alfonso Guerra reivindica la receta de Fernández Marugán para la vivienda en España: volver a construir 125.000 pisos de protección oficial al año.

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El exvicepresidente del Gobierno y antiguo dirigente socialista Alfonso Guerra ha vuelto a poner sobre la mesa este viernes la propuesta de su amigo, el exdiputado del PSOE Francisco Fernández Marugán, fallecido el pasado mes de diciembre, como vía para afrontar el problema de la vivienda en España. En línea con las tesis de Marugán, Guerra ha defendido que la respuesta pasa por levantar 125.000 viviendas de protección oficial cada año.

Guerra ha planteado esta idea durante el homenaje a Fernández Marugán organizado en el Congreso por la Asociación de Exdiputados y Exsenadores. En el acto han intervenido, entre otros, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo; su antecesora Soledad Becerril, y el exsecretario general de UGT Cándido Méndez. El tributo ha reunido también a otros antiguos dirigentes socialistas como el exministro José Luis Corcuera o la que fuera portavoz parlamentaria Soraya Rodríguez.

Quien presidió la Comisión de Presupuestos del Congreso, en la que Marugán ejerció durante décadas como portavoz del PSOE, ha rememorado que su compañero, en su última etapa al frente de la Defensoría del Pueblo, dejó redactados "magníficos documentos" sobre "los temas candentes de la nación" como la vivienda protegida y el alquiler social.

Una receta ignorada para la vivienda protegida

"Ahí está el diagnóstico y la solución del problema y parece que no lo quiere ver nadie", ha lamentado Guerra, antes de recalcar que Marugán sostiene "con mucha claridad" que, si durante 50 años seguidos en España se levantaron 6,8 millones de viviendas de protección oficial, a un ritmo de 125.000 anuales, es necesario volver a ese volumen. "Ese es el problema, que se hacían 125.000 por año y ahora se hacen 5.000", ha insistido.

Tras evocar que Marugán también dedicó atención a la inmigración y que quedó "muy afectado" después de visitar el CIE de Canarias, Guerra le ha descrito como un "líder" sin "mando", es decir, no por "jerarquía" sino por "autoridad moral". Ha recordado que todos los grupos en la Comisión de Presupuestos del Congreso le reconocían ese papel y que, la primera vez que el órgano se reunió sin él, estaba "extraviada" porque sus integrantes no sabían cómo encarar las cuentas públicas.

"Estando en el gobierno y en la oposición, los Presupuestos los ahormaba Paco Fernández Marugán y tenía una fórmula sencilla", ha relatado Guerra. Ha explicado cómo, con independencia de que gobernara el PSOE o el PP, Marugán se acercaba al partido en el Ejecutivo y le urgía a aceptar alguna de las 3.000 enmiendas registradas por la oposición, porque al menos una decena o una veintena debían de ser "mejores" que las planteadas por el Gobierno.

Un socialdemócrata práctico en tiempos de desconfianza

Guerra ha admitido que ahora se viven "tiempos diferentes", en los que "reina la desconfianza en España y en el mundo", el poder y el dinero "se alían para desbaratar los esfuerzos de los más sencillos", cuando alguien "comete un error se le empuja al cadalso y a la cancelación" y ya "no es fácil disociar la civilización de la barbarie".

"Falta en estos tiempos la amistad entre los hombres de distinto pensamiento", ha resumido, antes de aludir a Fernández Marugán como un "hombre de convicciones democráticas y socialistas" que se definía como "socialdemócrata, cuando en su partido pocos se atrevían a declararse así".

Según Guerra, también era "un hombre práctico, que sabía cuál era su posición y su compromiso en todo momento" y una persona "clara en todo", incluso "a la hora de enjuiciar los linchamientos". "Él no entendía las posiciones de los equilibristas, ni la de que siempre son comprensivos con las persecuciones y que fantasean para justificarlas con las razones políticas".