Junts sostiene que es “imposible” que Cuba pueda ejercer en estos momentos la “autodeterminación soberana”, y por ello reclama que se promueva “internacionalmente” un proceso de apertura democrática que ponga fin al régimen comunista que gobierna en La Habana.
Esta petición figura en una proposición no de ley registrada por Junts en el Congreso, para su debate en la Comisión de Exteriores, en paralelo a los planes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de forzar un cambio de régimen en la isla caribeña.
En el texto de la iniciativa, al que ha tenido acceso Europa Press, Junts expone que el 89% de los hogares cubanos vive en situación de pobreza extrema, que el 78% de la población desea emigrar en cuanto tenga ocasión y que un 92% desaprueba la gestión del Gobierno. En este escenario, y dado que el régimen comunista “vulnera de forma continuada los derechos civiles y políticos” de la ciudadanía, la formación independentista concluye que resulta “imposible” el ejercicio de “la autodeterminación soberana de Cuba y, por extensión, de la población cubana”.
Cuba malvive y hay que actuar
“Cuba malvive, desde hace años, gobernada por un régimen antidemocrático que aboca a la inmensa mayoría de la población a una cotidianidad sin legalidad democrática, con la conculcación constante de los derechos humanos --de forma acentuada, los derechos civiles y políticos--, a la vez que el acceso a cuotas básicas de bienestar resulta inimaginable para el conjunto de los cubanos, exceptuando élites políticas determinadas”, señala Junts en la exposición de motivos.
En consecuencia, el partido reclama que el Congreso “manifieste públicamente la necesidad de un proceso democratizador” en Cuba y que este se “impulse internacionalmente para que se ponga fin a una dictadura que ha llevado a los cubanos hasta un límite en el que ni siquiera pueden garantizar los mínimos para la supervivencia en su día a día”, ni “el ejercicio de sus derechos elementales”.
A juicio de Junts, dicho proceso debe ser “Un proceso democratizador promovido y reconocido desde la gobernanza global de Naciones Unidas y de las organizaciones regionales y continentales americanas, en primer lugar, así como de la Unión Europea y aquellos países europeos con vinculación histórica con Cuba”.