Sánchez y Feijóo elevan el tono en el Congreso en un nuevo cara a cara por la desclasificación del 23F

El cara a cara Sánchez-Feijóo de este miércoles en la sesión de control al Gobierno en el Conreso confirma que la relación entre Ejecutivo y oposición atraviesa una fase de confrontación sostenida

3 minutos

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesion de control al Gobierno en el Congreso | EuropaPress

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, durante la sesion de control al Gobierno en el Congreso | EuropaPress

Comenta

Publicado

Última actualización

3 minutos

La sesión de control al Gobierno de este miércoles en el Congreso de los Diputados ha vuelto a evidenciar la máxima tensión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en un intercambio dialéctico marcado por acusaciones de opacidad, reproches sobre la situación política y un cruce de descalificaciones que calentaron el hemiciclo.

Desclasificación del 23-F y transparencia

El jefe de la oposición ha centrado su intervención en la decisión del Ejecutivo de desclasificar documentos relacionados con el 23-F, reclamando más transparencia en otros temas y cuestionando los tiempos y la intención política del anuncio. Desde la bancada del Partido Popular se ha sugerido que la iniciativa podría responder a una estrategia de distracción frente a otros debates abiertos.

Sánchez, por su parte, ha defendido la medida como un ejercicio de normalidad democrática y de fortalecimiento institucional, asegurando que su Gobierno actúa conforme a la legalidad y en favor del interés general. El presidente replicó a las críticas del PP reivindicando los datos económicos y sociales de su gestión y acusando a la oposición de instalarse en una estrategia de desgaste permanente.

Núñez Feijóo ha reclamado a Pedro Sánchez que haga pública también toda la información sobre sus desplazamientos en Falcon, las “causas del apagón” del pasado 28 de abril, los contratos que “han acabado en mordidas” o “los papeles del 'Delcygate'”. Al mismo tiempo le ha instado a que “no desista” y proceda a "desclasificar los presupuestos”, “las 184.000 viviendas que dice que ha hecho y nadie sabe dónde están”, “los documentos policiales que le advierten que va a dar papeles a un millón de irregulares”, “quién ordenó llevar los materiales de las vías de Adamuz” o “los datos de los fijos discontinuos”. Feijóo ha anunciado que, si alcanza la Moncloa, “no pasarán 45 días” sin que se conozca lo que ha hecho el actual Gobierno.

Por su parte, Sánchez ha dicho que "España va como nunca mientras el PP miente como siempre”, añadiendo que si el líder de la oposición pretende “dar lecciones”, primero debería aclarar qué piensa hacer en Móstoles tras la denuncia de acoso presentada por una exconcejal contra el alcalde 'popular' de ese municipio, qué hará “con los pocholos” en la Comunidad de Madrid o cómo afrontará la situación de Mazón, expresidente de la Generalitat, después de que se haya apuntado su “grosera negligencia” en la dana.

Alta crispación

El intercambio fue especialmente duro en el tono, como viene siendo habitual en los últimos cara a cara entre ambos líderes. Feijóo acusó al Ejecutivo de erosionar la confianza institucional y cuestionó la credibilidad del presidente. Sánchez, por su parte, respondió señalando lo que considera incoherencias del discurso popular y contrapuso los indicadores económicos como prueba de la estabilidad del país.

Desde la bancada socialista, el PSOE respaldó la intervención del presidente, mientras que en el lado popular se subrayó la necesidad de un cambio político y de mayor control parlamentario al Ejecutivo.

El choque se produce en un momento de fuerte polarización política y con varios frentes abiertos en el debate público. La sesión volvió a reflejar un Congreso dividido en dos bloques claramente enfrentados, con interrupciones, aplausos y protestas cruzadas.

El cara a cara Sánchez-Feijóo confirma que la relación entre Gobierno y oposición atraviesa una fase de confrontación sostenida, con la sesión de control convertida, una semana más, en el principal escenario de esa pugna política.