El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha admitido en el Senado que, conforme se fue conociendo su implicación en los encuentros celebrados en Suiza con el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, percibió un "incremento en el grado de agresividad e intoxicación" dirigido contra su persona.
Así lo ha manifestado el exlíder socialista durante su intervención en la comisión de investigación del Senado sobre el 'caso Koldo', en respuesta a las preguntas de Junts. Zapatero ha explicado que participó en esas reuniones en Ginebra "ayudando al Partido Socialista" y ha recalcado que se siente "muy honrado" por haber formado parte de ese proceso.
"Sí noté que, en la medida en que se fue conociendo que yo participaba bastante en estas reuniones, el grado de agresividad e intoxicación hacia mí se producía", ha indicado. No obstante, ha precisado que no desea establecer una relación directa entre ambos hechos: "Es una especulación, no quiero decir que haya una relación automática".
En relación con ese proceso de diálogo, Zapatero ha defendido la ley de amnistía y ha expresado su voluntad de que "cuanto antes pueda culminarse". A su entender, la mejor descripción que ha leído sobre esta norma es que representa "un reconocimiento de errores por ambas partes".
El exjefe del Ejecutivo ha sostenido que el conflicto catalán "nunca se tuvo que llegar" a las cotas de tensión alcanzadas y ha reiterado que la única salida razonable pasa por el entendimiento político. "Si queremos construir, si queremos convivir, el respeto absoluto a lo que puede ser una posición distinta es esencial", ha subrayado.
Zapatero analiza el papel de Junts y la judicialización de la política
En este contexto, al ser interpelado sobre la formación de Puigdemont, ha indicado que Junts es "un producto más difícil de evaluar" que la antigua Convergència i Unió (CiU), aunque ha asegurado que en sus contactos con sus representantes siempre se encontró con "responsables políticos serios y honestos".
Por otra parte, Zapatero ha reiterado que no es partidario de "judicializar la vida política" y ha recordado que, a lo largo de su "larguísima trayectoria", nunca presentó demandas "ni ante una injuria, ni una calumnia, ni ante un medio de comunicación".
A su juicio, cuando los desacuerdos políticos terminan en los tribunales "se escapa la esencia de la democracia y de la convivencia, que es el diálogo, aunque partas de posiciones antagónicas".
Reconocimiento a EH Bildu y a la sociedad vasca
Durante su comparecencia, Zapatero ha aludido en varias ocasiones al final de la banda terrorista ETA, expresando su agradecimiento a todos los actores que "propiciaron" el cese definitivo de la violencia: "La inteligencia y la sensibilidad de la democracia es reconocerlo".
En este sentido, ha señalado que, aunque "nunca" había tenido ocasión de hacerlo de forma pública en una sede parlamentaria, ha querido poner en valor la labor de EH Bildu para "contribuir a la paz desde posiciones antagónicas", al tiempo que ha reivindicado a su electorado.
"Yo tengo que hacer aquí un elogio a la sociedad vasca, que después de lo que fue todo el ciclo de terrorismo y de violencia, desde que se terminó, es un ejemplo de convivencia", ha concluido Zapatero.