El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, Covite, ha contabilizado 374 actos de respaldo a ETA durante 2025 a través de su Observatorio de Radicalización, un apartado específico en la web de la asociación en el que se registran todos los episodios vinculados con “la radicalización violenta” relacionados con el terrorismo de la organización.
Las cifras recogidas durante el último ejercicio reflejan 47 actos menos que en 2024, lo que supone un descenso del 11% frente a 2024, año en el que se documentaron 421 acciones de apoyo a ETA y a sus presos, según ha explicado el colectivo en una nota.
Por tercer año seguido, Covite ha verificado la “desaparición total” de los 'ongi etorris' a reclusos de ETA cuando abandonan la cárcel, dado que en 2023, 2024 y 2025 la entidad que encabeza Consuelo Ordóñez no ha registrado ningún recibimiento de este tipo, algo que valora como “una buena noticia”.
El Observatorio de Radicalización se puso en marcha a finales de 2016 con el objetivo de “visibilizar y denunciar que los 'ongi etorris' que se repetían tras cada excarcelación de un etarra causaban un daño profundo a sus víctimas”. Para Ordóñez, la desaparición de estos homenajes “es un paso positivo para las víctimas y para la sociedad”.
No obstante, Covite advierte de que tanto la moderada reducción del número de casos como el fin de los 'ongi etorris' “no deben inducir a engaño”, ya que los actos registrados en 2025 “sigue siendo elevado y pone de manifiesto que la legitimación social de ETA continúa muy presente en el espacio público de Euskadi y Navarra”.
A su entender, “esta conclusión resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta el alto número de etarras que han sido excarcelados en los últimos años, lo que ha conllevado la disminución de determinados actos y contextos de movilización que hasta ahora eran más habituales en el entorno de la izquierda abertzale”.
Durante 2025, Covite ha constatado que “el culto a ETA a través de otro tipo de actos sigue muy presente en el espacio público”, como prueban los 374 episodios recogidos por el Observatorio de Radicalización. De ese total, 141 se produjeron en Bizkaia, 129 en Gipuzkoa, 69 en Navarra, 19 en Álava, 10 en otras provincias y seis fuera de España, principalmente en el País Vasco francés.
Manifestaciones, homenajes y simbología
En cuanto a las formas que adoptan estos actos de apoyo a ETA en 2025, Covite detalla que 161 corresponden a manifestaciones en las que se reclama la salida de prisión de los reclusos, 116 se refieren a pintadas y pancartas de “ensalzamiento explícito a ETA y a sus presos”, 23 tuvieron lugar en el marco de fiestas populares, 39 fueron homenajes públicos a integrantes fallecidos de la organización terrorista, cinco consistieron en reconocimientos en la vía pública a presos de la banda, y los 30 restantes se han clasificado en el apartado de “Otros”.
La organización explica que los actos más reiterados en 2025 fueron los tributos a los miembros de ETA Jon Paredes, 'Txiki', y Ángel Otaegi. Las pintadas, pancartas y convocatorias públicas en su memoria, coincidiendo con el 50 aniversario de su fusilamiento, “se intensificaron de forma notable a partir de los meses de verano y se prolongaron durante el resto del año”.
Covite ha insistido en numerosas ocasiones en que “aquellas ejecuciones fueron un crimen cometido por un régimen ilegítimo como lo fue la dictadura franquista y, en ese sentido, ambos fueron víctimas del franquismo”.
Sin embargo, el colectivo remarca también que “la injusticia de sus fusilamientos no borra sus responsabilidades criminales como miembros de ETA”. “El juicio ético sobre la violencia que ejercieron y sobre el proyecto político al que sirvieron, que fue el de ETA, sigue siendo pertinente y debe abordarse, ha señalado.
En esta línea, Covite recuerda que la izquierda abertzale “no reivindica a 'Txiki' y Otaegi por haber sido víctimas del franquismo, sino por haber sido miembros de ETA”. “Prueba de ello es que no recuerdan de la misma manera a quienes se opusieron pacíficamente a la dictadura y también fueron víctimas del franquismo; al contrario, los ignoran de forma deliberada”, subraya la asociación, que insiste en que todo ello “responde a un objetivo político claro: legitimar a ETA y blanquear su trayectoria criminal”.
Terceros grados y falta de transparencia
En relación con los “terceros grados fraudulentos” que, según Covite, concede el Gobierno Vasco a presos de ETA “sin arrepentir”, la entidad advierte de que la actual política penitenciaria hacia estos internos “sigue avanzando en la dirección marcada por la izquierda abertzale, concediendo progresiones al tercer grado fraudulentas y otros beneficios penitenciarios a terroristas que no han mostrado un arrepentimiento real ni se han desvinculado de la estrategia política de legitimación del terrorismo de la izquierda abertzale”.
El colectivo apunta que formaciones como Sortu y plataformas como Sare “organizan la mayoría de los actos de legitimación del terrorismo” que quedan reflejados en el Observatorio de Radicalización.
“Esto demuestra que los dirigentes de la izquierda abertzale siguen considerando a los terroristas de ETA como referentes políticos y, al mismo tiempo, les impiden arrepentirse, porque el arrepentimiento supondría cuestionar la trayectoria criminal de ETA”, sostienen desde Covite.
En este sentido, la asociación recalca que “no resulta difícil comprobar si un preso de ETA está verdaderamente arrepentido, ya que, cuando lo está, queda automáticamente apartado de los entornos de la izquierda abertzale”.
“Así ocurrió con el recientemente fallecido Iván Apaolaza, de quien Covite ya advirtió, cuando se le concedió el tercer grado en febrero de 2025, que se encontraba totalmente desvinculado de la izquierda abertzale, y así lo hemos podido constatar también a través de fuentes que trataban con él de primera mano”, han asegurado.
Por último, Covite denuncia “la falta de transparencia” del Gobierno Vasco respecto a la concesión de determinados beneficios penitenciarios. “Pese a que la consejera de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, se comprometió públicamente en el pasado mes de noviembre, en una jornada organizada por la AVT, a mejorar la información a las víctimas del terrorismo, ese compromiso no se está cumpliendo”, lamenta la asociación.
La entidad ha requerido al Ejecutivo autonómico datos sobre cuántos presos de ETA se han acogido al artículo 117 del Reglamento Penitenciario, un mecanismo excepcional que permite a internos en segundo grado acceder a beneficios propios del tercero. Según denuncia, el Gobierno Vasco “ha rehusado facilitar tanto el número como la identidad de los presos beneficiados, una negativa que no se produce por primera vez”.
“No se puede hablar de transparencia mientras se oculta información relevante sobre decisiones penitenciarias que afectan directamente al derecho de las víctimas a la justicia”, ha recalcado Consuelo Ordóñez.