¿Cuánto te cuesta vivir? El gasto en vivienda de los españoles se dispara un 13% desde 2019

Los gastos relacionados con la vivienda en España están sacrificando los presupuestos familiares, con especial incidencia sobre las rentas más bajas

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Un cartel de un alquiler. Foto: Ricardo Rubio - Europa Press.

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Los gastos relacionados con la vivienda en España están sacrificando los presupuestos familiares, con especial incidencia sobre las rentas más bajas, los hogares con baja intensidad laboral y los hogares unipersonales jóvenes.

Según los datos de la ECV (Encuesta de Condiciones de Vida), el gasto residencial medio mensual de los hogares a precios corrientes se ha incrementado hasta en un 13% entre 2019 y 2024, con un incremento destacado de los suministros, por encima del 25%. Además, los alquileres y las cuotas hipotecarias brutas han crecido en promedio un 15% y un 12,5% respectivamente.

 Este miércoles, Fedea ha publicado un informe bajo el epígrafe: Esfuerzo residencial y desigualdad económica en España: evidencia 2019–2024. En este trabajo, cuyo autor es Fernando Pinto, de la Universidad Rey Juan Carlos I, se analiza la evolución y la distribución del esfuerzo residencial en España entre 2019 y 2024 a partir de microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (INE).

Esfuerzo residencial

El esfuerzo residencial se define como la proporción de la renta disponible que los hogares destinan a los gastos monetarios asociados a la vivienda. Incluye el alquiler o la cuota hipotecaria bruta —intereses más amortización de principal—, así como los suministros de energía y agua, los gastos de comunidad, los seguros y los tributos. Este indicador permite medir el peso efectivo de la vivienda y de los servicios vinculados a ella en los presupuestos familiares.

Durante el periodo analizado, el gasto residencial medio mensual por hogar, a precios corrientes, aumentó de forma significativa: pasó de 610 euros en 2019 a 690 euros en 2024, lo que supone un incremento del 13%. Este avance responde al encarecimiento de los suministros y del alquiler y, desde 2022, al aumento de las cuotas hipotecarias derivado del endurecimiento de las condiciones financieras, en el contexto del giro restrictivo de la política monetaria del BCE.

Presión presupuestaria

El informe de Pinto recoge casos dond el crecimiento del coste residencial ha superado el de la renta disponible, intensificando la presión sobre los presupuestos familiares. Conviene precisar que estos incrementos se refieren al promedio del conjunto de la población y no a cada cohorte de nuevos contratos de alquiler o compraventa, referencia habitual en el debate público y que suele arrojar cifras sensiblemente más elevadas.

El análisis se centra en la carga residencia que, presenta, además, una estructura claramente desigual. Por régimen de tenencia, los hogares en alquiler registran el mayor esfuerzo medio (33,5%), seguidos de los propietarios con deuda (30,7%). En el extremo opuesto, los propietarios sin deuda muestran niveles considerablemente inferiores (17,3%), aunque no nulos, debido al peso de los gastos corrientes asociados a la vivienda.

La brecha por nivel de renta es especialmente acusada -detalla el estudio-. Los hogares situados en el primer quintil destinan, en promedio, el 36,2% de su renta a la vivienda, frente al 13,6% del quinto quintil. Las situaciones de sobreesfuerzo -definidas como un esfuerzo superior al 40%- también son marcadamente asimétricas: afectan al 17,3% de los hogares del quintil inferior y solo al 1,2% del superior. La vivienda actúa así como un gasto rígido que amplifica las desigualdades económicas preexistentes y reduce de forma significativa la liquidez disponible para otras necesidades en los tramos de renta más bajos.

Vulnerabilidad residencial

La vulnerabilidad residencial se concentra, además, en perfiles específicos. La incidencia del sobreesfuerzo alcanza el 18,9% entre los hogares con baja intensidad laboral, frente al 7,4% en aquellos con alta intensidad.

Los hogares unipersonales jóvenes presentan asimismo niveles elevados de presión, asociados a la ausencia de economías de escala y a una mayor dependencia del alquiler. A ello se suman diferencias territoriales persistentes entre comunidades autónomas, reflejo de desequilibrios estructurales entre costes residenciales e ingresos.

Entre los propietarios con deuda, el momento de adquisición de la vivienda introduce una diferenciación adicional. El esfuerzo medio alcanza el 34,1% entre quienes compraron entre 2019 y 2024; desciende al 28,6% entre quienes adquirieron entre 2012 y 2018; y se sitúa en el 23,8% entre los compradores anteriores a 2011. Estos datos evidencian una presión significativamente mayor sobre los adquirentes más recientes.

Una estructura desigual

En conjunto, el esfuerzo residencial en España durante el periodo 2019–2024 presenta una estructura persistentemente desigual y estrechamente vinculada al nivel de renta, el régimen de tenencia, la estabilidad laboral y el momento de acceso a la vivienda. Como indicador de presión presupuestaria contemporánea, permite identificar con claridad los grupos en los que se concentra la tensión económica asociada a la vivienda y subraya la relevancia del mercado residencial en la configuración de la desigualdad entre hogares.