Se cumplen 4 años desde que Pablo Casado se vio obligado a dar un paso al lado. En términos políticos, una legislatura, desde que el elegido como sustituto de Mariano Rajoy tuviera que renunciar a la presidencia del PP tras provocar una grieta en el partido sin precedentes.
Una semana antes, el 16 de febrero de 2022, varios medios de comunicación publicaban que fontaneros de Génova habían investigado a Isabel Díaz Ayuso, e incluso habían buscado información comprometedora tras conocerse que su hermano, Tomás Díaz Ayuso, había cobrado una comisión por un contrato de mascarillas de la Comunidad de Madrid durante la pandemia.
La dirigente popular acusó a la dirección de su partido de espionaje político y Casado concedió una entrevista en la que cuestionó públicamente la ejemplaridad de la baronesa. La tensión interna se trasladó a la opinión pública y numerosos dirigentes territoriales empezaron a posicionarse contra la cúpula del partido y a pedir la cabeza del entonces Secretario General, Teodoro García Egea.
"Fuera todo el mundo"
La tarde del 22 de febrero, Génova 13 se convirtió en el centro político del país. En la planta noble, Casado se reunió con los barones del PP que poco a poco habían llegado desde todas las regiones de España. El cónclave se prolongó durante horas, dando paso a la madrugada del 23 de febrero. El presidente del PP, nacido en 1981, estaba viviendo su propio rebelión interna, coincidiendo con el 41º del golpe de Estado protagonizado por Antonio Tejero.
La noche de los cuchillos largos en el PP concluyó a la mañana siguiente con Casado despidiéndose de su papel como líder de la oposición en una sesión de control en la que no formuló la pregunta que tenía previsto, sino que dejó una reflexión sobre su manera de ver la política: "La entiendo desde el respeto al adversario y la entrega a los compañeros".
Casado, quien fuera aupado hasta la presidencia del PP por la militancia en 2018, claudicó y convocó un Congreso Extraordinario para formalizar la "vía Feijóo".
Los que entran por los que salen
El PP volvió a Sevilla en primavera, y al ritmo de People have the power de Patti Smith, Alberto Núñez Feijóo fue elegido presidente del PP con un 98,35% de votos a favor.
La vía natural, el eterno sucesor de Rajoy, el gallego que predicaba en Madrid con la ligereza de quien se sabía anhelado, se puso al frente del centro-derecha español. Pudo haberlo hecho en 2018, como muchas voces le pidieron y evitar el traumático proceso de primarias, pero no lo hizo. Prefirió permanecer como presidente de su CCAA. En 2022, no tuvo alternativa.
Sevilla amaneció soleada, sonaba A Rianxeira, Casado estaba aún de cuerpo presente pero ya era pasado. El PP había pasado página y el liderazgo de cuatro años del que fuera joven promesa de NNGG quedó reducido a un efímero paréntesis en su historia.
Grazas por tanto. https://t.co/OmyN5ztfVd
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) April 2, 2022
Bancadas vacías
El grupo parlamentario del Congreso fue una de las primeras líneas de defensa que le fallaron a Casado. Las listas para las elecciones generales de 2019 materializaron la ruptura con la etapa de Rajoy. Pero ni siquiera el hecho de que muchos debieran a Casado su presencia en la Cámara Baja retuvo su fidelidad.
Declarada la guerra a Ayuso, en la bancada popular comenzaron los movimientos. La mañana del 22 de febrero, que derivaría en el 23-F particular de Casado, advertía que no sería una jornada fácil para el presidente del PP.
Guillermo Mariscal, secretario general del grupo; Pablo Hispán, ex jefe de gabinete de Casado; Carlos Rojas, portavoz adjunto; Adolfo Suárez Illana, secretario cuarto de la Mesa de la Cámara Baja; José Ignacio Echaniz, portavoz adjunto; Sandra Moneo, responsable de Educación, y Mario Garcés, también portavoz adjunto, entre otros, firmaron un documento en el que reclamaban la dimisión del secretario general García Egea y la celebración urgente de un Congreso Extraordinario.
Aquí la decisión que he tomado. pic.twitter.com/wKDKqA94he
— Pablo Hispan (@HispanPablo) February 22, 2022
Incluso la portavoz de la Cámara Baja, Cuca Gamarra y que integraba el núcleo duro de Casado, se sumó a esta petición. A través de sus redes sociales pidió un Congreso Extraordinario para "superar esta situación".
En la Cámara Alta también hubo un goteo de desmarques. La dirección de los populares en el Senado con Javier Maroto (portavoz) y Salomé Pradas (portavoz adjunta y secretaria general del grupo), a la cabeza se pronunciaron en este mismo sentido. Si bien, no hubo una declaración conjunta de parlamentarios, muchos senadores expresaron su disconformidad con el rumbo que había tomado la cúpula de Génova a través de las delegaciones regionales que se fueron desmarcando y expresando su solidaridad con Ayuso.
Las organizaciones territoriales vieron clara la oportunidad para acabar con Egea, a quien acusaban de intervenir directamente en los territorios, imponer candidatos y frenar la autonomía de presidentes regionales desde su llegada a la secretaria general. La crisis de liderazgo provocada por la caída en desgracia de su número dos, también se llevó por delante a Casado.
CASADO EN 2026
Pablo Casado dejó la presidencia del PP de forma abrupta en 2022 y no volvió a mirar atrás. Alejado de la vida política, en 2024 lanzó Hyperion Fund, una firma de inversión especializada en empresas de defensa, ciberseguridad, aeroespacial, inteligencia artificial y tecnologías duales.
Recientemente, el expresidente del PP ha registrado en la CNMV su propia gestora de fondos especializada en Defensa.