El presidente de la Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), Alberto Virella, ha expresado su malestar por la “verticalidad” que, a su juicio, domina la Conferencia de Embajadores. Según explica, en estas reuniones los asistentes se limitan a escuchar las intervenciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sin que exista un verdadero espacio para el intercambio de ideas ni para una reflexión de fondo.
“La dinámica de estas conferencias es unidireccional, desde la verticalidad”, ha indicado en declaraciones a Europa Press tras la apertura de la cita de este año por parte de Sánchez, recalcando que “los embajadores deben escuchar información y orientaciones pero no estrategia”, algo que considera esencial en “momentos de zozobra” como los actuales.
Virella lamenta que en estas reuniones de alto nivel, en las que también intervienen otros ministros como los titulares de Defensa, Interior o Economía y que son clausuradas por Felipe VI, tampoco exista “una metodología que potencie la reflexión, el intercambio de ópticas y poder extraer orientaciones estratégicas”.
En este sentido, denuncia que los embajadores carecen de la posibilidad, al menos cuando se trata de encuentros con el presidente del Gobierno o con el ministro de Exteriores, de trasladar directamente las prioridades, intereses y líneas de acción de los países en los que representan a España, pese a que ello supondría aportar “información de calidad”.
Si el objetivo de España es tejer alianzas en favor del multilateralismo y la cooperación, tal y como ha defendido Sánchez ante los embajadores, el presidente de la ADE sostiene que “es fundamental que ellos identifiquen dónde están los puntos comunes o de encuentro” y puedan comunicarlo a la dirección política.
De no ser así, advierte Virella, “lo que resulta se asemeja al ombliguismo” e incluso a “algo de arrogancia” y, en último término, a “ineficacia, pues no podemos imponer nuestros planteamientos por la fuerza, como una superpotencia, sino por el diálogo y el conocimiento de los puntos de vista ajenos”.
En consecuencia, desde la ADE consideran que la Conferencia de Embajadores “no es más que un ritual anual para mostrar principios y proclamas ante los medios de comunicación” a los que, además, “se maltrata”, dado que tampoco se les permite “preguntar y dialogar para ahondar en los temas” y ya no cuentan con la opción de conversar con los embajadores, como sucedía en el pasado.