El abogado de la presunta víctima de abuso sexual por parte de José Ángel González, el ya exDAO de la Policía Nacional, ha señalado este lunes que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, telefoneó a su representada el pasado viernes. El letrado ha precisado además que la segunda mujer que se ha puesto en contacto con él por un supuesto caso de acoso laboral vinculado al exdirector Adjunto Operativo es una vigilante de seguridad.
Piedrafita ha mostrado su agradecimiento a Grande-Marlaska por haber conversado el viernes con la mujer que denuncia la presunta agresión sexual de José Ángel González, después de hablar previamente con él. “La escuchó, vía telefónica, se puso a su disposición, le indicó que era lo que necesitaban, y ella le dijo que quería que hubiera un canal directo con el Ministerio, y ese canal directo ya se ha activado”, ha relatado el abogado.
Asimismo, ha querido destacar el papel de la sustituta provisional del DAO, Gemma Barroso, a la que ha agradecido el trabajo que está realizando y las llamadas diarias a la víctima, algo que, según ha dicho, hace que ésta esté “más tranquila” y que la escolta “funciona adecuadamente”.
Jorge Piedrafita ha realizado estas manifestaciones en el programa “La Mirada Crítica” de Tele 5, en declaraciones recogidas por Europa Press, donde ha detallado que la segunda presunta víctima del exDAO, en este caso por acoso laboral, es una vigilante de seguridad que reside muy cerca de una finca “de exparcimiento” situada en una localidad del norte de España, utilizada, según le ha contado ella misma, por “los poderosos”.
El letrado ha explicado que esta vigilante le ha trasladado que identificó al ya exDAO al verlo en las imágenes difundidas tras la denuncia de su subordinada por una agresión sexual. Según ha indicado, la mujer vive próxima a dicha finca y su presencia resultaba una mirada incómoda para quienes acudían al lugar, motivo por el que le pidieron que se marchara.
La vigilante de seguridad se negó a abandonar la zona y, a partir de entonces, comenzaron los seguimientos, controles e intentos de perjudicar su modo de vida. No obstante, esos intentos no tuvieron éxito y finalmente “utilizaron sus tentáculos” con la empresa de seguridad para lograr su despido, ha relatado Piedrafita, quien ha recordado que muchos policías, al jubilarse, pasan a ocupar cargos en compañías de seguridad y mantienen una relación muy estrecha con ese sector.
El abogado ha añadido que está a la espera de que esta mujer le entregue las pruebas que asegura conservar sobre lo ocurrido y, cuando las tenga y ella se sienta preparada, podrán presentar una denuncia, ya que, ha subrayado, él trabaja “con pruebas”.