El astillero vigués Freire bota el Proserpina, nuevo buque de apoyo a la Escuela Militar de Buceo

Freire bota en Vigo el “Proserpina”, buque de apoyo a la Escuela Militar de Buceo, con tecnología puntera y fuerte respaldo institucional.

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Botadura del 'Proserpina', buque de apoyo de la Escuela Militar de Buceo de la Armada, en astilleros Freire de Vigo, amadrinado por la arqueóloga Olga Vallespín. EUROPA PRESS

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El astillero vigués Construcciones Navales Paulino Freire celebró este lunes la botadura del buque A-22 “Proserpina”, una unidad destinada a apoyar la formación de buceadores de la Armada. El barco fue amadrinado por Olga Vallespín, arqueóloga y primera mujer buceadora profesional en España.

El “Proserpina” se convierte en el primer buque “de cierto porte” que la Armada encarga “fuera de los astilleros tradicionales” y será “esencial” para reforzar sus capacidades, tal y como destacó el Jefe del Estado Mayor de la Armada (JEMA), Antonio Piñeiro.

Piñeiro señaló que los astilleros Freire “llamaron la atención de la Armada” por ser un “referente”, y por levantar barcos “mirando al futuro sin olvidar las raíces”. “Hacéis magníficos productos, por eso la Armada ha confiado en vuestro buen hacer”, afirmó durante su intervención.

Además de resaltar el potencial de la industria naval gallega, “sinónimo de calidad y eficacia”, el JEMA puso en valor la trayectoria de la madrina del buque, a la que definió como “un ejemplo de pasión, conocimiento y vocación de servicio”.

El máximo responsable de la Armada incidió en que la misión principal de este barco será respaldar a la Escuela Militar de Buceo en la preparación de sus especialistas. Recordó que la Defensa afecta “cada vez más” no solo a la superficie marítima, sino también al lecho marino, donde se concentran “infraestructuras críticas”, como cableado, gasoductos y otras instalaciones. “Protegerlas exige preparación y los medios adecuados”, remarcó.

Buque de última generación para misiones de buceo

El “Proserpina”, de casi 33 metros de eslora y 9 metros de manga, incorpora tecnología avanzada y soluciones ecológicas para reducir el consumo de combustible y las emisiones, según detalló el director general del astillero, Marcos Freire.

Dispone de una autonomía de 500 millas y una velocidad de crucero de 10 nudos, con capacidad para alojar a 15 tripulantes y operar durante periodos prolongados en aguas internacionales.

Entre sus prestaciones destacan el sistema de posicionamiento dinámico (DP2) y un sistema de fondeo con tres anclas, que aseguran la estabilidad en fondos de hasta 90 metros. El buque está preparado para misiones de intervención subacuática, con sonar de barrido lateral (SBL), un vehículo autónomo subacuático (AUV) ligero, modular y desplegable, y un vehículo operado remotamente (ROV) para tareas de observación y exploración.

El ROV puede trabajar a profundidades de hasta 900 metros, mientras que el AUV alcanza los 300 metros. Diseñada por Seaplace, la embarcación integra zonas específicas para equipos de inmersión, cámaras hiperbáricas y coordinación táctica, orientadas a misiones de apoyo a buceadores, formación avanzada y trabajos técnicos en profundidad.

Respaldo del Gobierno al sector naval gallego

Durante el acto, el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, resaltó igualmente la labor de Freire y del conjunto de la industria naval gallega, un sector que definió como “estratégico”. En esta línea, animó a reivindicar esta capacidad “con orgullo”: “Galicia sabe hacer muy buenos barcos”.

Blanco incidió en el compromiso del Ejecutivo con este ámbito productivo, al que “acompaña” no solo con los 18 millones de inversión en este buque, sino también con una “estrategia más amplia”, en la que se incluye el PERTE del naval, que ha movilizado 14 millones de euros en Galicia.

El delegado subrayó asimismo la apuesta del Gobierno, y en particular del Ministerio de Defensa, por el naval gallego, que “seguirá contando con su apoyo”.

En la ceremonia intervino también el alcalde de Vigo, Abel Caballero, quien recordó que la Defensa “es más que la actividad de guerra” y evocó el vínculo histórico de la Armada con la ciudad, a través de la antigua ETEA.