El cazaminas Tambre parte de Cartagena para unirse a la fuerza permanente antiminas de la OTAN

El cazaminas Tambre zarpa de Cartagena para integrarse en la operación Noble Shield de la OTAN y reforzar la seguridad marítima en el Mediterráneo.

2 minutos

Cazaminas 'Tambré' ARMADA

Publicado

2 minutos

El cazaminas “Tambre” (M-33) ha abandonado el Puerto de Cartagena rumbo a la operación “Noble Shield”, donde se integrará en la Agrupación Permanente de Medidas Contra Minas de la OTAN número 2 (SNMCMG-2), con el objetivo de reforzar la seguridad y la libertad de navegación en el Mediterráneo.

Durante los próximos cuatro meses, el “Tambre” llevará a cabo un programa de actividades centrado en la vigilancia marítima, el adiestramiento avanzado y la cooperación con las distintas Marinas aliadas que forman parte de la SNMCMG-2, trabajando de forma conjunta y coordinada.

La tarea esencial del buque será la detección, localización, identificación y neutralización de minas navales, con el fin de garantizar la protección de las rutas marítimas, los accesos a puertos y las áreas de paso consideradas críticas para la navegación.

Según destaca la Armada en un comunicado, estas capacidades de guerra de minas son decisivas tanto para salvaguardar el comercio internacional como para permitir, si fuera necesario, el desarrollo de operaciones navales de mayor envergadura.

La presencia del “Tambre” en la SNMCMG-2 supone que España aporte una capacidad muy especializada en la lucha contra minas, considerada esencial para asegurar la libertad de navegación y la protección del tráfico marítimo en zonas de alto interés estratégico para la Alianza.

Con este despliegue, la Armada española refuerza la presencia avanzada de la OTAN en el Mediterráneo y mejora la capacidad de respuesta rápida ante posibles escenarios de crisis o episodios de tensión en la región.

La operación “Noble Shield” se enmarca en el conjunto de misiones que la OTAN mantiene activas para prevenir conflictos y velar por la seguridad marítima de los países aliados, manteniendo un dispositivo permanente en puntos clave.

Para cumplir estos objetivos, la Alianza considera imprescindible que haya buques aliados navegando de forma continuada en áreas estratégicas, listos para intervenir con rapidez y preparados para operar de manera conjunta entre unidades de diferentes naciones.

Las Fuerzas Navales Permanentes de la OTAN se estructuran en cuatro grupos navales que permanecen en estado de alta disponibilidad. Dos de ellos están integrados por fragatas y otros buques de combate dedicados a misiones de presencia y vigilancia en la mar, mientras que los otros dos están compuestos por cazaminas, buques diseñados específicamente para la detección y neutralización de minas navales, “una amenaza silenciosa pero muy peligrosa para la navegación”.

Estos grupos se encuadran dentro de la Fuerza de Respuesta de la OTAN, el conjunto de medios que la Alianza puede activar con rapidez ante una situación de crisis. Gracias a su despliegue continuo en zonas de interés, la OTAN mantiene buques permanentemente posicionados y puede reaccionar con agilidad si el contexto lo requiere.

España participa de manera habitual en estos dispositivos aportando tanto buques como personal, ya sea mediante fragatas o cazaminas, contribuyendo así a la seguridad marítima, a la protección de las rutas comerciales y a la defensa colectiva. De este modo, se pone de manifiesto su firme compromiso con la seguridad compartida y con las obligaciones asumidas junto a sus socios en el marco de la OTAN.