La financiación que reciben las ONGD para sostener su actividad continúa creciendo, con el dinero público como principal pilar. Sin embargo, la Administración General del Estado se mantiene relegada al cuarto puesto como origen de estos fondos, por detrás incluso de las aportaciones que realizan comunidades autónomas y entidades locales en cooperación al desarrollo. Al mismo tiempo, el número de personas atendidas y de proyectos impulsados ha seguido al alza en los dos últimos ejercicios.
Estas conclusiones se recogen en el último Informe del sector de las ONGD 2025 elaborado por la Coordinadora, que analiza los datos correspondientes a 2023 y 2024. Las 72 organizaciones que forman parte de la Coordinadora sumaron en 2024 unos ingresos de 958 millones de euros, frente a los 956 millones de 2023, consolidando la senda ascendente iniciada en 2015, cuando los recursos disponibles alcanzaban los 499 millones.
De acuerdo con el documento, al que ha tenido acceso Europa Press, el 60,5% del total de ingresos procedió de recursos públicos (580 millones), mientras que el 39,5% restante (378 millones) tuvo su origen en fuentes privadas.
En el capítulo de financiación pública, la Coordinadora detalla que en 2024 la mayor parte de los fondos llegó desde organismos internacionales (32%), seguidos por los europeos (26%). A continuación se situaron los recursos procedentes de comunidades autónomas y ayuntamientos (23%) y, en último lugar, las partidas de la Administración General del Estado, que apenas representaron el 19%.
Este porcentaje, subraya la Coordinadora, “sigue la misma tendencia de años anteriores y refleja claramente el incumplimiento de los compromisos estatales con la política pública de cooperación”, en referencia a las obligaciones fijadas en la Ley de Cooperación para el Desarrollo Sostenible de 2023 y al contexto de múltiples crisis simultáneas.
Pese a ello, las transferencias estatales han experimentado un incremento desde 2022, cuando se situaban en 85 millones de euros. En 2023 aumentaron un 17,85%, hasta los 99,6 millones, y en 2024 volvieron a crecer un 18,96%, alcanzando los 110 millones. En paralelo, los fondos desembolsados por comunidades autónomas y corporaciones locales también se han elevado, pasando de 128 millones en 2023 a 134 millones en 2024.
Financiación privada en las ONGD
En cuanto a la financiación privada de las ONGD dedicadas a la cooperación al desarrollo, esta supuso el 39% del total de ingresos en 2024 (378 millones), frente al 41% registrado en 2023 (398 millones). Las cuotas periódicas continúan siendo el principal sostén en este ámbito, con un peso del 48%, aunque con un ligero descenso en términos absolutos: de 189 millones en 2023 a 180 millones en 2024.
El informe también recoge una caída del 11% en las donaciones puntuales, que pasaron de 78 millones en 2023 a 69,3 millones en 2024, así como un desplome del 53% en otras vías de financiación privada, que retrocedieron de 76,7 a 36,2 millones. Estas reducciones se vieron compensadas por el fuerte repunte, del 91%, de las aportaciones procedentes de entidades privadas, que pasaron de 43,1 a 82,3 millones. La venta de productos, por su parte, apenas representó el 2,7% del total.
A lo largo de 2024, 2,61 millones de personas y entidades respaldaron económicamente a las ONGD, un 3,16% más que en el informe anterior. Este crecimiento, remarca la Coordinadora, “adquiere especial relevancia en un periodo marcado por el incremento de conflictos y emergencias humanitarias, que ha exigido respuestas rápidas y coordinadas”.
Los socios constituyeron el 83,47% de la base social de estas organizaciones. De ellos, nueve de cada diez son ciudadanos particulares (1,98 millones), mientras que el resto se reparte entre apadrinamientos (173.000) y entidades privadas socias (25.900). Además, se alcanzó un máximo histórico de donantes puntuales, prácticamente el doble que en 2022: de 234.000 se pasó a 414.000 en 2024.
En paralelo, 17.825 personas colaboraron como voluntarias en las ONGD en 2024, 625 más que en 2022. La Coordinadora interpreta este dato como una recuperación gradual tras el desplome vivido durante la pandemia. “Aunque el avance es lento, el voluntariado sigue siendo una pieza clave para reforzar la base social de estas organizaciones tanto en España como en el extranjero”, sostiene.
El documento también evidencia que la población atendida en el periodo analizado ha pasado de 47 a 58,4 millones de personas. Este salto se explica por el aumento del 3,6% en el porcentaje de fondos destinados a proyectos y por el incremento del 8,5% en el número de iniciativas, que alcanzaron los 4.322 proyectos.
En total, del volumen de 958 millones de euros gestionado por las entidades de la Coordinadora, el 70% se destinó a acciones de cooperación y ayuda humanitaria en alrededor de un centenar de países.
Más recursos para Oriente Próximo y Ucrania
En el plano geográfico, la zona donde más crecieron los recursos fue Oriente Próximo, con un aumento del 38%, al pasar de 64 a 88 millones. Este incremento se vincula sobre todo al conflicto en Gaza y a la puesta en marcha de 194 proyectos en los Territorios Palestinos por parte de quince organizaciones, con un presupuesto conjunto de 40,4 millones.
Europa ocupa la segunda posición en incremento de fondos, con una subida del 20%, de 38 a 45,8 millones. También aquí el detonante es un conflicto armado, el de Ucrania, donde 17 ONGD desarrollaron 57 proyectos financiados con 19,3 millones.
En América del Sur, los recursos crecieron un 6%, hasta 145,6 millones, mientras que América Central, Norte y Caribe recibieron 135 millones. África Oriental concentró 47 millones y África Central, 31 millones. La mayor contracción de financiación se registró en África Austral, que perdió un 26% de inversión y se quedó en 339.169 euros.
Por países, el informe destaca a Colombia, con 204 proyectos y 52,1 millones de euros; Guatemala, con 243 iniciativas y 35,4 millones; Malí, con 173 proyectos y 31,3 millones; Honduras, con 149 proyectos y 31,9 millones; Burkina Faso, con 78 proyectos y 28,7 millones, y Níger, con 86 proyectos y 24 millones.
En cuanto a las organizaciones de la Coordinadora con mayor número de proyectos activos en 2024, encabeza la lista Manos Unidas, con 575 iniciativas, seguida de Acción contra el Hambre (409), Ayuda en Acción (258) y Cruz Roja Española (244).