El que fuera jefe de Gabinete del expresident de la Generalitat Carlos Mazón, José Manuel Cuenca, y que actualmente sigue trabajando con él en la oficina que dirige como ex jefe del Consell, ha asegurado este lunes en el Congreso que no está protegiendo al exmandatario autonómico.
Del mismo modo, ha reiterado que el día de la dana que azotó Valencia en octubre de 2024 no dio ninguna instrucción a la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, también imputada en la causa.
Segunda sesión tras conocerse los mensajes que intercambió con Pradas
Cuenca ha intervenido por segunda vez ante la comisión del Congreso que analiza la gestión de esta tragedia, que causó 230 fallecidos en Valencia. Ya compareció el pasado 1 de diciembre, pero los comisionados decidieron volver a llamarle tras conocerse los mensajes que cruzó con Pradas, aportados por ella al juzgado que instruye la causa penal sobre la gestión de la riada.
En esta nueva sesión, la mayoría de grupos ha reprendido con dureza a Cuenca, al que acusan de haber faltado a la verdad en su primera comparecencia, algo que él ha negado repetidamente, defendiendo que siempre ha “dicho verdad”. “No es mi propósito separarme de lo que vengo diciéndoles, que es lo que yo viví y lo que yo recuerdo de aquella jornada”, ha argumentado ante las críticas.
Los representantes de los grupos que sostienen al Gobierno y buena parte de la oposición le han afeado su empeño en proteger a Mazón y han vinculado a esa actitud el borrado de los mensajes de WhatsApp que ambos intercambiaron aquella tarde.
“Salo, de confinar nada”, en el centro del debate
Buena parte de las preguntas han girado en torno al mensaje “Salo, de confinar nada” que Cuenca envió esa tarde a la máxima responsable de Emergencias. Varios diputados querían aclarar si con esa frase estaba trasladando a la consellera una indicación de Mazón, pero el compareciente ha insistido en que se trataba únicamente de “una reflexión” personal y que su intención era remarcar que cualquier decisión debía adoptarse con la “cobertura legal” necesaria.
Cuenca ha recalcado que Mazón “no le dio nunca ninguna instrucción” y que él, a su vez, tampoco transmitió órdenes a Pradas. Ha recordado, además, que la consellera habló directamente con el entonces president alrededor de las 19.45 horas de ese mismo día.
También ha subrayado que Mazón “nunca dejó de estar comunicado” durante toda la emergencia y ha vuelto a poner el foco en la falta de datos sobre el caudal del Barranco del Poyo. “Sin esa información nadie habría podido intentar hacer algo para evitar lo que desgraciadamente todavía nos duele a todos”, ha reiterado, incidiendo en que todos los responsables habrían actuado de forma distinta si hubieran sabido que ese barranco iba a desbordarse.
Tensión en la comisión y acusaciones de encubrimiento
Desde ERC, Teresa Jordà le ha recriminado que regresara a la comisión para “vacilar” a los diputados. “No somos imbéciles, ni la ciudadanía tampoco”, le ha espetado después de que Cuenca insistiera en que él no “influyó”, por ejemplo, en el retraso del envío del aviso de Es-Alert, pese a sus mensajes para disuadir a Pradas de un eventual confinamiento.
En la misma línea se ha expresado Mikel Otero, de Bildu, quien considera que Cuenca se “entrometió gravemente” en la gestión de la emergencia, cometiendo un “fallo muy grave” al vincular un posible confinamiento con la declaración de un Estado de alarma, algo que, a su juicio, podría “conllevar responsabilidades penales”.
La diputada de Compromís integrada en el Grupo Mixto, Àgueda Micó, ha criticado el “sueldo Nescafé para toda la vida” que, según ha denunciado, percibirá Cuenca como asesor de Mazón en la Oficina de Expresident. A su entender, cobra esa retribución por encubrir al exmandatario autonómico, que “podría acabar en la cárcel” si su colaborador desvela lo que hablaron aquella tarde.
“Me gustaría que compartieran la cárcel, se lo merecen”, ha añadido Micó. “Esperamos que usted sea el tercer imputado por la jueza”, ha remachado, por su parte, el diputado de Podemos Javier Sánchez Serna.