El Gobierno defiende que no es equidistante ni busca agradar a nadie en Venezuela y reafirma su oferta de mediación

Albares rechaza la equidistancia en Venezuela, respalda sanciones a Maduro y ofrece a España como mediador, defendiendo además la labor de Rodríguez Zapatero.

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El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, durante ‘Los Desayunos del Ateneo’, en el Ateneo de Madrid, a 12 de enero de 2026, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

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El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha subrayado este lunes que España no mantiene una postura "equidistante" ante la situación actual en Venezuela tras la intervención militar de Estados Unidos ni pretende "agradar a nadie", sino que su prioridad es que sean los propios venezolanos quienes determinen su porvenir político.

"No somos equidistantes ni tampoco queremos agradar a nadie", ha reiterado el jefe de la diplomacia durante su participación en el "Desayuno del Ateneo", remarcando que el Ejecutivo sostiene una línea de actuación coherente. "Queremos para el pueblo de Venezuela exactamente lo mismo que queremos para todos los pueblos de América Latina, lo mismo que queremos para el pueblo español: paz, democracia, justicia y progreso social".

Según Albares, "no solamente el Gobierno de España no es equidistante" sino que es "el único" que de forma constante "se ha mojado" denunciando las detenciones arbitrarias y las violaciones de Derechos Humanos registradas en Venezuela. Ha recordado asimismo que España no reconoció el resultado de las elecciones presidenciales de 2024 y ha impulsado las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro.

El ministro ha recalcado además que el Ejecutivo "ha dicho claramente que una acción unilateral de fuerza que viene de un tercer país es contraria al Derecho Internacional y nunca a través de la fuerza y de la violencia ha llegado ni la paz ni la democracia, ha llegado el caos".

En este contexto, ha enfatizado que el Gobierno se sitúa "con el pueblo de Venezuela para que alcance una solución democrática y pacífica" y ha reiterado la disposición de España a ejercer de mediador entre las partes implicadas si así lo solicitan.

España se ofrece como mediador en Venezuela

Albares ha defendido que España "presenta unas condiciones únicas" para desempeñar ese papel, al ser un país que "habla español", con "lazos fraternales y una historia común" con Venezuela y que desde hace años mantiene canales de diálogo tanto con el chavismo como con la oposición, parte de cuyos dirigentes residen en territorio español. "Estamos a disposición", ha remarcado, dejando claro que España no pretende "imponer nada".

En paralelo, el ministro ha valorado que la excarcelación de cinco presos españoles —a los que confía que pueda sumarse al menos uno más— "es un paso positivo" atribuido a la nueva presidenta encargada, Delcy Rodríguez. "Queremos que se sigan dando más pasos", ha enfatizado, reclamando la liberación de "todos los presos políticos".

Albares ha evitado ofrecer detalles sobre el contenido de la conversación telefónica que mantuvo el viernes con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, más allá de señalar que se centró fundamentalmente en la situación venezolana y que percibió "un deseo de que sea un país estable y que vayamos avanzando para que se puedan producir nuevas liberaciones, puedan regresar los que viven fuera y que el pueblo venezolano pueda decidir su futuro".

Albares sale en defensa de Rodríguez Zapatero

En relación con la tarea de mediación en Venezuela del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, el titular de Exteriores ha reiterado que "no actúa ni en nombre ni con un mandato del Gobierno", si bien el Ejecutivo "aprecia y valora" su contribución y ha reclamado "respeto" hacia su figura.

Albares ha reprochado a PP y Vox que traten de "esparcir una duda como de secretismo, de oscurantismo" en torno a la actuación de Zapatero, recordando que "toda labor de mediación requiere una cierta discreción".

También ha incidido en que el exjefe del Ejecutivo es "a día de hoy un ciudadano privado" pero en ocasiones "se le juzga como si todavía fuera un miembro activo del Gobierno". Ha defendido que Zapatero cuenta con "las mismas capacidades de actuación que tienen el resto de expresidentes (...) y no veo que nadie les critique".