La portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, ha atribuido a un “intento de sacar rédito” las críticas dirigidas al Ejecutivo por su posición ante la reciente operación militar llevada a cabo por Estados Unidos e Israel contra Irán. Sáiz ha rechazado tajantemente que exista un “supuesto respaldo” al régimen de los ayatolás, recordando que su actuación ha sido condenada de forma reiterada por el Gobierno.
“Ni el Gobierno ni el conjunto de la sociedad española apoya al régimen represor de Irán”, ha recalcado Saiz durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, subrayando además que “la violencia no se debe combatir con más violencia, porque produce una escalada de dolor y represión”.
En la misma comparecencia, la portavoz ha insistido en que “la posición del Gobierno de España es insistir en el llamamiento al respeto al Derecho Internacional y a la desescalada de la violencia para encontrar una solución diplomática a este conflicto”.
Por ello, Sáiz ha defendido que “confundir el respeto al Derecho Internacional con un supuesto respaldo al régimen que hemos condenado públicamente es, ni más ni menos, un intento de sacar rédito incluso en situaciones de extrema gravedad como esta”. A su juicio, se está utilizando la coyuntura internacional para atacar al Ejecutivo pese a su postura de condena hacia Teherán.
Advertencia sobre el impacto económico del conflicto
En otro orden de cosas, la ministra portavoz ha lanzado un “mensaje de prudencia” en relación con las posibles consecuencias económicas derivadas del repunte de la tensión en Oriente Próximo, después de que Irán haya respondido atacando a la mayoría de los países de la región.
Aunque ha reconocido que “es pronto”, Sáiz ha explicado que “el Gobierno está valorando el efecto” que las recientes subidas del petróleo y del gas puedan tener “sobre el bolsillo de consumidores, sobre la situación de industrias y empresas”. El Ejecutivo analiza así la evolución de los precios energéticos y su traslado a la economía real.
Según Saiz, “la exposición directa de España es baja, tanto por la diversificación de nuestro mix energético, como también por nuestras fuentes de abastecimiento”, lo que ofrece cierto margen de protección frente a la crisis. No obstante, ha admitido que, inevitablemente, “el impacto va a depender de la duración de la situación”, que el Gobierno está siguiendo “de forma permanente” para anticipar y mitigar posibles efectos adversos.