El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha subrayado este martes que el Ejecutivo no contempla "ninguna consecuencia" por la decisión de no autorizar a Estados Unidos el empleo de las bases de Rota y Morón en el marco de su operación militar en Irán, y ha rechazado que España se esté quedando sola con esta posición.
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Albares ha vuelto a justificar el veto del Gobierno, remarcando que la ofensiva impulsada por Estados Unidos e Israel carece del respaldo de la ONU y no se ajusta al convenio bilateral vigente que regula el uso de ambas instalaciones militares, que son de soberanía española.
Por ello, ha recalcado que "no hay nada extraño ni sorprendente" en la postura adoptada por el Ejecutivo y ha reiterado que "no esperamos en absoluto ninguna consecuencia" derivada de la misma. En este sentido, el titular de Exteriores ha precisado que no se ha producido ningún contacto con la Administración de Donald Trump y ha apuntado que no ha recibido "queja ninguna" por la decisión española.
Respecto a las críticas por no alinearse con Washington ni respaldar la línea seguida por Alemania, Francia y Reino Unido, que han mostrado su disposición a intervenir para salvaguardar sus intereses y los de sus aliados en la zona, Albares ha admitido que esta clase de reproches le resulta "familiar".
En esta línea, ha traído a colación que se lanzaron acusaciones similares cuando el Gobierno optó por reconocer el Estado palestino. "También en esos momentos se decía que íbamos solos, luego resultó que no íbamos solos. Éramos los primeros y estábamos liderando una inmensa mayoría que venía después con nosotros", ha defendido el ministro.
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