El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha instado a las autoridades iraníes a poner fin a la represión contra los manifestantes y a garantizar su derecho a protestar, al tiempo que ha descartado que una posible intervención de Estados Unidos sea la solución adecuada para el país en este momento.
Durante un desayuno informativo celebrado en el Ateneo de Madrid, el jefe de la diplomacia española ha subrayado que “Irán es en estos momentos uno de esos puntos donde vemos que se está transformando el orden mundial, porque todo está conectado”, en referencia al impacto internacional de las protestas de los últimos días, que han dejado ya más de 500 fallecidos y miles de detenidos.
Albares ha admitido que las imágenes procedentes de Irán resultan estremecedoras y ha remarcado que España reclama al Ejecutivo iraní que respete “la libertad de manifestación y de expresión de todos los iraníes”.
En esta línea, ha insistido en que “tiene que cesar la violencia contra los manifestantes, las detenciones arbitrarias” y ha reclamado que se restablezcan cuanto antes las comunicaciones y el acceso a Internet, cortados desde el pasado jueves, puesto que “el derecho a una comunicación libre es un derecho de todo ser humano”.
En relación con las especulaciones sobre que el presidente estadounidense, Donald Trump, podría estar valorando algún tipo de intervención para respaldar a los manifestantes, el ministro ha subrayado que Irán “no necesita ningún tipo de fuerza externa”.
Según ha recordado, “lo que necesita Irán y los europeos llevamos solicitándolo hace mucho, es que regrese a la mesa de negociación que en un primer momento se estableció para todo el programa nuclear pero que tiene que ir mucho más allá porque así lo está pidiendo el pueblo iraní”.
Albares ha querido asimismo “saludar la valentía de las mujeres” que participan en las movilizaciones —aunque ha admitido que se trata de unas protestas transversales en las que también están presentes numerosos hombres—, subrayando que en su caso “se requiere todavía más valor” para ejercer el “derecho de manifestación pacífico y la libertad de expresión”.