El entonces responsable del Consorcio Provincial de Bomberos durante la dana, José Miguel Basset, ha ratificado este lunes en el Congreso que los datos sobre las consecuencias de la riada no se estaban transmitiendo de forma adecuada al Cecopi y que, al contrario de lo que sostiene el exsecretario autonómico de Emergencias, el imputado Emilio Argüeso, él no dio la orden de retirada de los bomberos forestales que permanecieron en el Barranco del Poyo hasta poco antes de las 15.00 horas del 29 de octubre de 2024.
En su intervención ante la comisión de investigación del Congreso sobre la catástrofe, ha señalado además que hacia las 18.15 horas los técnicos ya tenían acordado un texto de Es-Alert para remitir a la ciudadanía y ha afirmado que desconoce por qué el primer aviso no se envió hasta las 20.11 horas.
El portavoz de Bildu, Mikel Otero, ha rememorado que fue Argüeso quien responsabilizó a Basset de haber retirado a los bomberos forestales del Poyo sin avisar al Cecopi. “Lo que dice es absolutamente falso, yo en ningún momento tuve conocimiento de esos movimientos, ni de su movilización ni de su retirada. Si yo hubiera sabido una información de ese calibre no duden ustedes que la habría puesto encima de la mesa como algo prioritario. Eso no fue así de ninguna de las maneras y me gustaría que este señor lo explique”, ha manifestado.
Sin información sobre el envío y retirada de los efectivos
En este punto, ha detallado que nadie le consultó nada sobre este despliegue, que no fue informado de la llegada de esos equipos a las 12.50 ni de su posterior retirada y que tampoco le pidieron opinión sobre las mediciones que estaban efectuando.
Ha relatado que fue después, a raíz de una información periodística, cuando escuchó las grabaciones de esos efectivos en las que se comunicaban esas mediciones y, tras comprobar que el caudal había descendido, solicitaban instrucciones. “Hay un momento de impás en que el operador de comunicaciones le pregunta al jefe, a un mando, que qué hacen y se oye a ese operador diciéndoles que se pueden retirar a base en expectativa de servicio, porque lo que estaba cayendo era importante”, ha explicado.
Asimismo, ha reconocido que la información sobre lo que estaba ocurriendo no se trasladó correctamente al Cecopi. “No sabría decir por qué falló ese flujo de información, no sé qué hizo que el interlocutor que teníamos allí --en otra sala del centro de L'Eliana-- no nos dijera qué llamabas entraban y dónde teníamos el problema”, ha admitido, subrayando que incluso en esa sala se estaban recibiendo imágenes, pese a que hubo incidencias en las comunicaciones al caer las líneas de telefonía móvil.
Conoció el alcance real al día siguiente
Basset ha apuntado que, desde el punto de vista operativo, no resulta especialmente eficaz que el puesto de mando y el Cecopi se ubiquen en el mismo lugar y ha recordado que en este episodio la intervención se desarrollaba en un área de 200.000 hectáreas con responsables de más de 90 municipios, mientras el Cecopi se encontraba en L'Eliana.
“No sé exactamente cómo funciona la estructura de la información, pero sí sé que yo hasta las 16.00 horas del día siguiente, en un vuelo, no tuve conocimiento exacto de qué había pasado”, ha indicado, antes de remarcar que “lo único que llegó” al Cecopi fue el aviso de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de que la presa de Forata “podía irse al garete”.
Ha añadido que el alcalde de Utiel, Ricardo Gabaldón, le telefoneó directamente a las 14.30 para pedirle que enviara a la UME. Fue entonces cuando percibió que estaba ocurriendo algo de lo que no tenía constancia y le sorprendió que el alcalde se dirigiera personalmente a él para advertirle de que se estaban “ahogando”.
No asumía la dirección técnica de la emergencia
Tras insistir en que él no era el director técnico de la emergencia “ni nada que se le parezca”, ha señalado que será la Generalitat la que deba aclarar por qué se le ha colocado como “cabeza de turco” -en expresión del diputado de Podemos, Javier Sánchez Serna- y ha recalcado que no rechazó la ayuda que ofrecían distintos cuerpos de bomberos.
“La potencia sin control no sirve de nada. Lo único que pedía rea que me dieran un poco de margen para organizar toda la ayuda que se nos venía encimar porque esta todo colapsado”, ha rememorado, haciendo hincapié en que tuvo que diseñar él mismo un sistema para poder ordenar la llegada y gestión de los refuerzos.
Sobre el retraso en el envío del Es-Alert, Basset ha reiterado que en torno a las 18.15 el subdirector de Emergencia, Jorge Suárez, y él ya habían pactado el contenido del mensaje que consideraban necesario remitir, pero ha asegurado que desconoce por qué no se cursó hasta las 20.11.
Según su versión, fue Suárez quien planteó el primer borrador cuando les informaron de forma “muy genérica” de la situación en la presa de Forata, pero “nadie respondió” a esa propuesta. Ante la falta de respuesta, Basset solicitó más información a la Confederación sobre el estado del embalse, aunque los datos seguían siendo imprecisos. Con lo que tenían, abrió su portátil y redactó tres líneas.
“Si hubiéramos tenido más información quizá se hubiera hecho en otros términos”, ha reconocido, precisando que no invirtieron más de 20 minutos en consensuar los términos entre él y Suárez y negando la versión de Argüeso de que el envío se demoró por una discusión entre ambos sobre la conveniencia de mandar o no el Es-Alert.
En este sentido, ha recalcado que, más allá de la propuesta de redacción, todo el proceso de envío no dependía de él y que la activación se realiza “en otra sala”. “Desconozco cuál es el circuito”, ha señalado, antes de apuntar, en respuesta a Sánchez Serna, que estaba “demasiado ocupado” como para percatarse de las posibles presiones que pudiera estar recibiendo la consellera de Emergencias, Salomé Pradas.
Ha relatado también que, cuando el entonces presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, llegó al Cecopi, actuó “como presidente”, pero en ningún momento se les comunicó que se hubiera producido un cambio en la dirección de la emergencia, que seguía en manos de Pradas.