El buque escuela 'Juan Sebastián Elcano' ha partido desde Cádiz para iniciar su 98º crucero de instrucción, una singladura de siete meses en la que embarcan 73 guardiamarinas. Durante este periodo, está programado que el navío complete 152 días de navegación y 50 de estancia en distintos puertos.
Según ha indicado la Armada en una nota de prensa, en su despedida de la capital gaditana “se cumplieron las tradicionales costumbres previas a la salida a la mar”: ofrenda floral en el Panteón de Marinos Ilustres, visita a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, ambas en San Fernando, la recepción oficial en el Ayuntamiento de Cádiz o la misa en la Iglesia Conventual de Santo Domingo en Cádiz.
Asimismo, el velero realizó el saludo habitual a la reproducción de la imagen de la “La Galeona” mediante un disparo de dos salvas, manteniendo así un rito histórico ligado a sus salidas.
El itinerario del crucero incluye escalas en Santa Cruz de Tenerife, Puerto España (Trinidad y Tobajo), San Juan (Puerto Rico), Santo Domingo (República Dominicana), Veracruz (México), Puerto Limón (Costa Rica), Curazao y las ciudades de Galveston, Norfolk, Baltimore y Nueva York en Estados Unidos. El regreso a Cádiz está previsto para el 31 de julio.
Durante la travesía, los guardiamarinas del Cuerpo General y de Infantería de Marina desarrollan a bordo parte del plan de estudios correspondiente a su tercer curso de carrera. Entre otras materias, cursan asignaturas de navegación, astronomía, meteorología, operaciones anfibias, apoyos y aervicios de combate y maniobra.
Junto a la formación académica y profesional, la Armada subraya que el crucero favorece un “importante desarrollo de las relaciones personales, por la estrecha convivencia que se respira a bordo durante el viaje”, un aspecto clave en su preparación.
El objetivo fundamental de este Crucero de Instrucción es impulsar la formación integral (marinera, militar, social y humana) de los alumnos embarcados, combinando la instrucción y el adiestramiento en la mar y en puerto. Al mismo tiempo, la presencia del buque apoya la acción exterior del Estado mediante la representación naval en diferentes escalas internacionales.
Historia y legado del buque escuela
El buque escuela lleva el nombre del marino español que dio la vuelta al mundo por primera vez en 1522, culminando la expedición iniciada bajo el mando del navegante portugués al servicio de la Corona Española Fernando de Magallanes, que falleció a mitad del viaje.
Carlos I de España concedió a Elcano un escudo de armas con la leyenda “Primus circumdedisti me” --en latín, “El primero en circunnavegarme”--, en reconocimiento a su gesta.
Construido en los astilleros “Echevarrieta y Larrinaga” de Cádiz, el buque escuela “Juan Sebastián de Elcano” fue botado el 5 de marzo de 1927 y entregado a la Armada el 17 de agosto de 1928, iniciando así casi un siglo de servicio ininterrumpido.
Desde entonces, ha permanecido cerca de cien años en la mar, acumulando casi un millón novecientas mil millas náuticas navegadas por todos los océanos y fondeando en más de 70 países distintos, lo que le ha convertido en un símbolo de la Marina española.
De los 97 cruceros de instrucción llevados a cabo hasta la fecha, once han consistido en una vuelta al mundo completa. A lo largo de estas campañas, el barco ha afrontado todo tipo de mares y temporales y “siempre ha demostrado su excelente comportamiento incluso en las condiciones meteorológicas más desfavorables”.
Su presencia en puertos y países extranjeros contribuye “de forma notable” a respaldar la acción exterior de España y, al lucir su pabellón, además de proyectar una imagen positiva del país, brinda la oportunidad a numerosos españoles residentes en el extranjero de visitar este “trocito de España que navega”.
Según ha señalado en la nota de prensa, “entre los hitos logrados por este bergantín-goleta destaca que ha cruzado el Atlántico únicamente a vela en nueve ocasiones, siendo la última el XCV crucero, en la travesía entre Santa Cruz de Tenerife y Rio de Janeiro (Brasil)”.
El “Elcano” conserva prácticas marineras seculares que contribuyen a la formación y al carácter de quienes navegan en él: la navegación a vela, el léxico propio del mar, los buenos momentos en la mar y los malos, en permanente lucha con un medio a menudo hostil, la convivencia estrecha, la incomodidad, la monotonía de las largas singladuras, el compañerismo, el contacto con diferentes países y culturas y el conocimiento de uno mismo.
En la actualidad, el buque está sometido a un plan plurianual de mantenimiento con el que la Armada garantiza que alcanzará en plenas condiciones operativas el hito de los cien años de servicio.