El espacio ultraterrestre se ha consolidado como un ámbito estratégico y operativo clave, con impacto directo en la seguridad nacional y en las capacidades conjuntas de los Estados y sus alianzas. En España, el Mando del Espacio (MESPA) del Ejército del Aire y del Espacio tiene la misión de coordinar los medios operativos espaciales dedicados a la vigilancia, el control y las operaciones en, desde o hacia el espacio. “El reto de vigilar 210 billones de kilómetros cúbicos”, resume el jefe del Mando, el general de brigada Isaac Crespo.
Para España, el espacio comienza más allá de los cien kilómetros de altura, aplicando el principio de soberanía por debajo de ese umbral. A modo de referencia, las operaciones militares habituales se desarrollan por debajo de los 20 kilómetros. La noción de qué se considera ultraterrestre no está fijada de forma uniforme y cada país establece su propio criterio. El general Crespo detalla que el área de interés del MESPA se sitúa entre los 2.000 y los 35.786 kilómetros sobre la Tierra, un volumen de 210 billones de kilómetros cúbicos que está lejos de ser un vacío.
“La realidad es que el espacio ahora está congestionado, disputado y competido”, señala el jefe del MESPA, subrayando su peso en la vida diaria en campos como las comunicaciones, el transporte o la economía. “Si perdiéramos todos los servicios que vienen del espacio, volveríamos a los años 90”, advierte. En la actualidad se contabilizan 32.700 objetos en órbita, incluyendo la denominada basura espacial.
El espacio como dominio de operaciones militares
El general Crespo centra la atención en el empleo militar del espacio. Resulta esencial para la navegación y la maniobra, el mando y control, el funcionamiento de sensores, las redes tácticas o las operaciones con vehículos no tripulados. Además, recalca que las operaciones multidominio serían inviables sin la aportación del entorno espacial.
En este sentido, recuerda que el espacio “está militarizado” desde el lanzamiento del satélite soviético Sputnik en 1957 desde el Cosmódromo de Baikonur (Kazajistán), pero insiste en la diferencia entre los conceptos “militarizado” y “armado”. El espacio no está armado, puntualiza, y expresa su preocupación ante una posible escalada geopolítica, dado que se trata de un ámbito todavía poco “regulado”.
El último gran acuerdo internacional sobre el espacio, el Tratado de la Luna, data de 1984 y ha sido refrendado por un número reducido de Estados, entre los que no se encuentran las principales potencias espaciales: Estados Unidos, China y Rusia. España tampoco figura entre los firmantes.
En este marco se ha iniciado “una nueva carrera espacial” que “ha generado una zona gris” por la insuficiente regulación frente a la realidad actual, indica el general Crespo, quien alerta de que algunos Estados “la están explotando en tiempos de paz”. El jefe del MESPA señala especialmente a Rusia y pone un ejemplo: “satélites rusos que están en la órbita geoestacionaria se aproximan a satélites de países aliados de Ucrania y los escuchan, recabando información que los rusos pueden usar”.
Asimismo, pone el foco en “el cambio de paradigma” provocado por la entrada en escena de grandes fortunas privadas como Elon Musk o Jeff Bezos, que han orientado parte de sus proyectos hacia el espacio.
“La irrupción de la explotación comercial del espacio ha cambiado el paradigma y lo ha democratizado, como Starlink”, explica. Este fenómeno, a su vez, ha servido de catalizador para el aumento de la inversión pública en defensa vinculada al ámbito espacial, que se encuentra en fase de crecimiento.
Funciones del MESPA: vigilancia, meteorología espacial y reentradas
La OTAN reconoció el espacio como nuevo dominio operacional en 2019. En cuanto a la creación de mandos espaciales, Estados Unidos y Francia dieron el paso en 2019; Italia y Reino Unido lo hicieron en 2021, mientras que España, que dispone de más de diez satélites en órbita, creó el MESPA en 2013. “Pero empezamos a mirar al espacio en 2019, la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 ya establece al espacio como algo a lo que había que prestar atención”, matiza el jefe del MESPA.
El MESPA, cuya capacidad operativa inicial se declaró plena en diciembre de 2025, ejerce el mando orgánico sobre el Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial (COVE), responsable de la detección y seguimiento de objetos, amenazas y actividades en el entorno espacial de interés nacional, mediante sensores, redes de comunicaciones y sistemas de catalogación de objetos en órbita terrestre. También dirige el Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), dedicado a explotar sistemas espaciales que suministran datos de observación en tiempo real y productos derivados de sensores orbitales.
Entre sus cometidos concretos, el MESPA elabora informes de meteorología espacial —con tres predicciones semanales, dado que fenómenos como las geotormentas pueden afectar a distintos servicios, como la generación eléctrica— y asume la responsabilidad sobre las reentradas no controladas de objetos espaciales. Se trata de elementos como satélites, no de meteoritos, y se gestionan en torno a once reentradas mensuales, clasificadas como de riesgo bajo —menos de 5.000 kilos—, riesgo medio —de 5.000 a 8.000 kilos— y riesgo alto —más de 8.000—.
Capacidades tecnológicas y crecimiento de personal
En el plano de capacidades, el Mando del Espacio subraya que uno de los avances más relevantes ha sido el despliegue de sistemas de conocimiento del dominio espacial, junto con la modernización e integración de herramientas para la vigilancia. Entre ellas sobresale el Sistema de Conocimiento y Control de la Situación Espacial (CCSE), entregado al Ejército del Aire y del Espacio en octubre de 2025.
Este sistema avanzado está concebido para reforzar la vigilancia y salvaguardar activos estratégicos, con funciones de cálculo orbital, predicción de reentradas, planificación de observaciones y análisis de señales emitidas por constelaciones de satélites, entre otras capacidades.
Todo ello se sostiene con un equipo reducido de personal militar y civil, aunque en expansión en los últimos años: de apenas doce militares y dos civiles en los inicios a 141 y 33, respectivamente, en la actualidad. Un número menor de efectivos limita la cantidad de información que puede procesarse, pero el general Crespo aclara que el MESPA continúa “en planeamiento”. Para 2026 y 2027 se prevé un incremento de entre el 30 y el 40%, lo que implicará la creación de nuevas unidades para absorber todas las capacidades previstas.
Planes de futuro: centro de operaciones y red de satélites
Mirando a los próximos años, el general Crespo adelanta que el MESPA aspira a activar este mismo año un núcleo de operaciones espaciales del primer Centro de Operaciones Espaciales, aún no operativo, con el fin de ensayar procedimientos de mando y control. Paralelamente, se pretende desplegar una red de siete telescopios ópticos y avanzar en el diseño de una constelación de satélites que ejerza funciones similares a una policía espacial.