El Polisario rechaza que la autonomía para el Sáhara sea la única vía y cuestiona la “buena fe” de Rabat en el diálogo

El Polisario rechaza que la autonomía marroquí sea la única salida para el Sáhara, cuestiona la “buena fe” de Rabat y reclama una solución ajustada a la ONU.

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Conmemoración del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en el campo de refugiados de Auserd, en Tinduf (Argelia) EUROPA PRESS - LEYRE GUIJO

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El Frente Polisario sostiene que la propuesta de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental no puede plantearse como la “única opción” que se someta a decisión de la población saharaui, del mismo modo que tampoco debería limitarse al único horizonte de la independencia. El movimiento saharaui, inmerso en un nuevo ciclo de conversaciones con Rabat auspiciado por Estados Unidos y la ONU, considera que Marruecos no está actuando de “buena fe” y defiende que el proceso debe desembocar en una salida aceptable para ambas partes y ajustada a la legalidad internacional.

Así lo ha manifestado el ministro de Exteriores del Polisario y jefe de su delegación negociadora, Mohamed Yeslem Beissat, durante un encuentro con periodistas españoles celebrado en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), en el marco de los actos por el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Beissat ha subrayado que el Polisario está preparado para negociar “cualquier propuesta que permita llegar a una solución mutuamente aceptable” siempre que se respete el Derecho Internacional, la dignidad del pueblo saharaui y su “derecho inalienable a la autodeterminacion”.

En esta línea, ha remarcado que no tienen “nada en contra” de que el plan de autonomía marroquí se incluya en la mesa junto a otras alternativas y están dispuestos a debatirlo. Sin embargo, ha enfatizado que “nunca aceptaremos la autonomía como una solución dictada, única y obligatoria, porque representa una confiscación al derecho inalienable del pueblo saharaui de elegir libremente su futuro”.

Beissat ha recordado que el Polisario siempre ha defendido la independencia del territorio que fue la provincia 53 de España, pero ha reconocido que “no podemos hacer que la independencia sea la única opción y obligar a los saharauis a elegir entre la independencia y la independencia”.

Por ello, ha insistido en que los saharauis deben poder pronunciarse entre varias fórmulas políticas, que no necesariamente se reduzcan a la dicotomía entre autonomía e independencia. “En la teoría y en la práctica de resolución de conflictos hemos visto incontables fórmulas y soluciones”, ha señalado, dejando claro que la única condición irrenunciable es el respeto estricto a la legalidad internacional.

Un proceso negociador bajo el paraguas de la ONU y Estados Unidos

En cuanto al nuevo proceso de diálogo abierto tras la resolución 2797, aprobada en octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU y que insta a las partes a negociar tomando como base el plan de autonomía marroquí, Beissat ha evitado ofrecer detalles concretos sobre el estado actual de las conversaciones.

Este año se han celebrado tres rondas formales: dos en Washington y una en Madrid, con la participación de Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania, y la mediación conjunta de la ONU y Estados Unidos. Al término de la última cita, que tuvo lugar en la capital estadounidense a finales de febrero, las delegaciones acordaron proseguir mediante “reuniones bilaterales, visitas a la región e intercambio de documentos”, manteniendo un contacto constante con los mediadores. Una vez agotada esta fase, se valorará si se pasa a una cuarta ronda, ha indicado el responsable saharaui, sin ofrecer calendarios precisos.

Beissat ha explicado que el Polisario ha aceptado que Estados Unidos ejerza como mediador pese a que, durante el primer mandato de Donald Trump, Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara, respaldando así la posición de Rabat. Según ha dicho, lo han hecho porque consideran que “es de las pocas potencias que pueden obligar a Marruecos a negociar” y porque les han trasladado que, en su papel de mediadores, se atendrán a las resoluciones de la ONU al margen de su postura nacional.

Confianza en el diálogo, pero críticas a la actitud de Rabat

“Nosotros confiamos plenamente en que la solución de nuestro conflicto y guerra con Marruecos solo terminará a través de negociaciones, no hay otra solución que no sea basada en el diálogo y la legalidad”, ha reiterado Beissat, quien denuncia que por el momento Rabat no está actuando con “buena fe” ni sin condiciones previas, tal y como exige la resolución del Consejo de Seguridad.

El jefe negociador ha acusado a Marruecos de mantener un doble discurso: a puerta cerrada, ha dicho, el país vecino exhibe “muy buena literatura”, pero fuera de la mesa de diálogo recurre a la “escalada, la tortura y la infamia”. Con ello alude tanto a la reanudación del conflicto armado desde noviembre de 2020, que sigue dejando víctimas, como a la ofensiva diplomática contra la RASD en América Latina, África y otros escenarios. “Esta duplicidad es un gran obstáculo” para la negociación, ha admitido.

Al retomar la cuestión de la autonomía, Beissat ha insistido en que “la autonomía solo puede florecer en un régimen totalmente democrático” y ha sostenido que Marruecos no cumple ese requisito, por lo que, a su juicio, no puede ofrecer una “autonomía fiable” a la población saharaui. Si incluso en democracias europeas se han registrado tensiones y dificultades con los modelos autonómicos, ha añadido, resulta fácil imaginar los desafíos que plantean “en régimenes totalitarios y menos democráticos”.